sábado, 28 de marzo de 2020
La putería en tiempos del Coronavirus 🦠 [FINAL]
Continuación...
... entendí la intención, agarré con mi mano izquierda su verga lubricando, agité su miembro, miré alrededor y me incliné hacia su entrepierna, observé de cerca esa verga erecta y me llevé los testículos a la boca, haciéndole círculos con la punta de la lengua, halé sus testículos con mis labios y procedí inmediatamente a su miembro erecto.
No es un pene grande, pero un tamaño promedio erecto, manejado por un cuerpo delicioso, abrí mi boca lo más que pude y empecé a succionar, jalando la verga, como felino hambriento devorando una presa; así me sentía pues llevaba tiempo sin disfrutar sexo oral.
«Me voy a llegar» dijo aquel hombre, saqué su miembro de mi boca y con la boca húmeda de babas le dije «Aguanta un poco, quiero seguir»
Ojalá hubiese podido grabar la expresión de su rostro al ver cómo le hacía sexo oral, me miraba como queriendo decir que le gustaba. Tímidamente me agarró una nalga. Eso me gustó y menee mi culito.
«No te muevas que se mueve el carro y nos pillan» susurró el taxista. Sentí su verga en mi garganta y ahí fue cuando me agarró fuerte por la cabeza para prolongar su verga en mi boca, pero casi vomito y la saqué.
«¿Será que me grabas chupándote la verga con mi cel?» le pregunté. Asintió con su cabeza y saqué mi celular torpemente del bolsillo para entregárselo.
Le indiqué cómo hacerlo y continué mamando verga con muchas ganas, él no duró mucho grabando y dejó el celular a un lado. Le bajé más sus pantalones y acaricié sus muslos mientras agilizaba los movimientos de mi cabeza mamando.
«Aguanta, aguanta» me decía con voz entrecortada. Los movimientos de mi cuello y cabeza mientras tenía esa verga en mi boca produjeron que me volviese a agarrar fuerte por la cabeza y se empezó a mover, como follándome la boca, me sentí incómodo en esa posición, pero cuando hay alma de perra nada de eso cuenta.
Soltó un chorro de semen y yo dejé que eyaculara en mi cara. Yo parecía un raspao’ de $1500 chorreado de leche condensada. El hombre agarró una toalla que tenía a un lado y se limpió toda la leche que le ayudé a sacar.
Me reí con la cara chorreada y él lo hizo tímidamente. «¿Me das tu número para pedir tu servicio cuando lo necesite?» le pregunté y él me lo facilitó.
Limpié mi cara y nos fuimos del lugar. Me trajo a casa y cuando ya se iba me dijo «Gracias...»
«Gracias a usted» le respondí pícaramente.
«Ya sabes, me escribes normal, que la mujer revisa mi celular» advirtió. Me despedí guiñando y así fue mi breve mamada en medio de esta circunstancia del Covid-19.
Sé que al leer esta continuación preguntarán dónde está el video de aquella mamada. Pues qué puntería tan mala, no enfocó donde era y además me falló el almacenamiento del celular.
-FIN-
¡Gracias por tomarte un tiempo y por tu paciencia!
Espero sus comentarios, estaré actualizando mi contenido en el blog durante esta temporada, donde no puedo compartir videos por obvias razones, mientras superamos la pandemia.
Ah, y recuerda, QUÉDATE EN CASA. Y aprovecha para ponerte al día con mis relatos, si eres nuevo/a lector/a.
Hasta una nueva entrega, mis morbosillos. 😉
martes, 24 de marzo de 2020
La putería en los tiempos de pandemia🦠
Venía en reposo anal desde hacía casi mes y medio a causa de unas laceraciones por tener sexo con poca lubricación con un hombre dotado; pero ese no es el tema de este relato.
En Colombia se están tomando medidas para evitar la propagación del Covid-19, por tal razón hoy 24 de marzo se inicia cuarentena durante 19 días, como la mayoría de los colombianos, yo salí esta tarde a hacer unas compras para abastecimiento. Fui el elegido para ir a realizar las compras.
Todos estos días sin sexo me tienen con la libido por las nubes, así que cuando me estaba alistando para salir, decidí abrir mi cajón escondido donde guardo mi lencería femenina y la sensualidad se me activó al ver mis trapitos, escogí una malla con hilo rojo, algo llamativo. El rojo es un color que atrapa a cualquier macho a la hora de lucir lencería.
Mientras iba caminando hacia el supermercado sentía el hilo rozar en mi ano y esa sensación me hacía ver a cuanto hombre transitaba.
Cuando llegué a la puerta del supermercado vi en el parqueadero a un taxista maduro que decía a todo mundo que pasaba “¡A LA ORDEN, TAXI!” a mí me llamó la atención porque se veía todavía enterito, o sea, bastante atractivo, además se le marcaba un bulto que acaparó mi atención. Lo miré sutil y me dijo
Taxista: —Habla, flaco ¿taxi?
Bree: — ahora no, en un rato
Taxista: — todo bien, mijo
Hoy amanecí que quería comerme hasta un poste de electricidad, vi muchos hombres con testosterona en su punto. Hice rápidamente lo que me encargaron comprar, salí del supermercado con mis bolsas y el taxista no estaba, miré a mi alrededor y por ahí no estaba el señor taxista, otro taxista poco agraciado me miró, ofreciendo taxi y le dije “gracias, estoy esperando a alguien”.
Ya llevaba casi 10 minutos ahí esperando y me daba vergüenza estar ahí y nada que aparecía el maduro que había visto al entrar, pero nada.
Me iba dirigiendo al otro señor, cuando de repente... vi al maduro atractivo con su mascarilla puesta, lo miré y le hice señas. Se bajó y me dijo que por turno le correspondía al otro taxista que estaba en espera, pero yo le dije
Bree: —no, yo quiero que me lleves tú
Taxista: — [risas] ¿así es la vaina?
Bree: sí, es que ese otro señor tiene cara de amargado, además yo le dije que te estaba esperando
Taxista: — ah bacano, ¿pa’ onde vas?
Le indiqué la dirección y me ayudó a subir las bolsas. El taxi no era lujoso pero no me importó, al menos tiene aire y vidrios polarizados, con eso ya tenía para poner mi anzuelo.
El tipo es bastante jovial, conversador, cuando ya estábamos rumbo a mi destino, le pregunté si ya estaba listo para la cuarentena y me dijo que estaba “embolatado” porque todo estaba quieto, le pregunté si trabajaba con plataformas de servicio...
Bree: — ... pero tú trabajas con plataforma como Uber, inDriver...
Taxista: — aro, aro, yo uso eso
Bree: — entonces podrás trabajar por ese medio, ya que es permitido
Taxista: — ¿así es la vaina?
Bree: — sí, así que, ahí tienes opción
Taxista: — pero no es lo mismo, marica, en todo caso ahí se hace lo que se pueda
Bree: — al menos culea mucho, no hay de otra: ver TV, navegar en internet, comer, culear y así sucesivamente hasta que todo llegue a su normalidad
Taxista: — [risas] joa sí
Bree: — pobre mujer tuya... y qué envidia... ¿cuántos años tienes?
Taxista: — 54 años... ¿envidia por qué? ¿No tienes costilla? (Haciendo referencia a si tenía mujer)
Bree: nombe, no tengo costilla, pero la envidia es por tu mujer...
En ese momento el maduro me miró fijamente y agregó...
Taxista: — ¿así es la vaina? [risas] pero a mí no me gustan los hombres, mijo
Bree: — [risas] me parece perfecto, igual sólo es un decir...
Disimuladamente me acomodé el jean, bajándolo a propósito cuidadosamente para que se alcanzara a ver mi malla sexy ... y lo logré.
El taxista miró por reojo
Taxista: — uy, ¿y eso?
Bree: — ¿qué cosa?
Taxista: — nada [risas]
Bree: — ay, pero diiiime... no seas malo
Taxista: — eso que tienes puesto [risa tímida]
Respondí fingiendo timidez
Bree: — qué pena, pensé que no habías visto, es que me lo puse porque en un rato tengo un encuentro para aprovechar antes de la cuarentena oficial
Taxista: — ¿Sisa? Eres la verga [risas]
Bree: — ¿verga? [risas]
Taxista: — la buena, mijo [risas]
Bree: — ¿será que puedo tomarme una foto para mandársela al man con el que posiblemente me voy a ver?
Taxista: — No le eche mente, mijo
Bree: — pero debo bajarme un poquito el jean ¿no te molesta?
Taxista: — dale, dale
En realidad le mentí diciéndole que tenía plan sexual, pero debía justificar la lencería, así que hasta el momento el simple hecho de atrapar su mirada, me tenía excitado
Taxista: — Las tienes bonitas
Bree: — ¿Qué cosa?
Taxista: — las nalgas
Bree: — ¿te parece?
Taxista: — sísa...
Bree: — ay gracias... no es mucho, pero es lo que hay...
Ahí fue dónde me bajé un poco más el jean y me puse de lado para “hacerme otra foto”.
Bree: — menos mal tienes vidrios polarizados, por eso te esperé, porque el otro señor no tenía vidrios oscuros
Taxista: — bueno ya sabes... a la orden y gracias
Bree: — nombe, Gracias a ti, yo que fueses tú
Taxista: — ¡eche! ¿Yo por qué?
Bree:— porque me inspiraste bacanidad y porque los hombres conservados me llaman atención, perdón por decir eso
Taxista: — [risas] ¿así es la vaina?
Bree: sí, de hecho tengo una fantasía
Taxista: — ¿Cuál?
Bree: — chupársela a un conductor
Taxista: — ¿ah sí?
Bree: — y no sólo eso. También deseo que me acaricien las nalgas en un carro mientras conducen
Yo lo vi mirando todo lado y agarrandose la entrepierna a ratos
Taxista:— vamo’ a ver...
Bree: — ¿me vas a complacer? Me gustaría sentir esas manos
Taxista:— vamo’ a ver...
Se estacionó debajo de un palo de mango frondoso y ahí le mostré el culo, sentía un corrientazo debido a la sensación de estar a punto de sentir esas manos ásperas en mis nalgas, me puse de ladito mirando hacia afuera y de repente... sentí esa mano en mi culito, en cuanto sentí ese calor... levanté el culito y sentí que su dedo medio hurgaba mi ano con cuidado, no pude evitar gemir sintiendo ese dedo y al mirarlo, él estaba pendiente que nadie pasara y tenía la verga afuera.
Entendí la
jueves, 19 de marzo de 2020
Ordeñé al huesped
He vuelto con una nueva historia por compartirles.
En esta ocasión les contaré sobre Harold, un amigo de mi hermano que esruvo de huesped en mi casa durante una semana.
Harold, como llamaré a este hombre, es amigo de mi hermano.
Se hicieron amigos cuando mi hermano vivió en Medellín; mi hermano pasó un momento duro en Medellín y Harold fue el único que le dio la mano. Desde entonces se fortaleció esa amistad.
A mediados del 2017 conocí a Harold porque llegó a Barranquilla durante una semana para una diligencia.
Mi hermano no vivía en Barranquilla para aquel entonces, pero le dijo a su amigo que se hospedara en casa durante esos días, mi madre gustosamente aceptó atender a Harold como gesto de agradecimiento.
Como era de esperar, el huesped se alojaría en mi habitación, en otra cama junto a la mía.
Una tarde llegué de la universidad y encontré a Harold, un hombre físicamente bello, 1.84 estatura, delgado, ojos color miel y trigueño, mi mamá lo presentó y yo al ver semejante monumento de hombre me emocioné.
Como típico paisa, el tipo súper agradable y xonversador, hablábamos bastante, me contó que estaba en la ciudad por una oferta laboral que tenía para trabajar en una granja cerca a Barranquilla, o sea, en Sabanagrande Atlántico, ya que es veterinario de profesión.
En mi casa acostumbramos merendar antes de acostarnos, una noche mamá me dijo que llevara un jugo con galletas para Harold, cuando abrí la puerta vi a ese hombre en pantaloneta super ajustada.
Yo no sabía para dónde mirar y le engregué la merienda.
Nos pusimos a hablar y me pidió le acompañara al día siguiente a tomar el transporte para ir a Sabanagrande, obvio yo acepté ayudarle en eso.
Esa noche no pude dormir porque me masturbé recordando su cuerpo y esas piernotas y además, por los ronquidos. Nadie es perfecto [risas]...
Al día siguiente me despertó Harold, ya estaba listo, incluso ya había tendido su cama. Yo corrí rápidamente a ducharme para ir a acompañarlo.
Cuando estábamos desayunando me dijo:
Harold: ve, perdoná
Bree: ¿por qué?
Harold: ¿no escuchaste cómo ronco? Parezco un león, parce... ¡qué vergüenza!
Bree: [risas] no te preocupes, yo no sentí...
Harold: no, parce, no te creo [risas]
Bree: fresco, no sentí casi
Harold: ah, ¿viste que sí? [Risas]
Esa mañana lo acompañé hasta la granja y le indiqué como regresar.
En la noche llegué a casa porque lo quería ver, lo encontré hablando de fútbol con mi papá, discutiendo sanamente sobre Nacional vs Junior... estaba yo deseando llegara la hora de ir a dormir para verlo otra vez ligero de ropa.
Todas las noches charlábamos hasta que nos daba sueño, me hablaba de su hijo, de sus proyectos y yo mirándole los pectorales, qué delicia de hombre.
Él siguió yendo a Sabanagrande y faltando un día para irse me dice...
Harold: ve, parce, ¿vos tomas?
Bree: poquito, pero sí
Harold: mañana invito unas cervecitas pa' agradecerte la atención, mijo
Bree: no te preocupes, lo hago con mucho gusto
Eso lo dije mirando su bulto, quería que lo notara, después me dio vergüenza pero igual ya se iba pronto.
El viernes me dijo tipo 07:30pm que si conocía un lugar donde ir a tomar, yo lo llevé a un estanco y empezamos a tomar Águila negra, dejé que fuese él quien tomara más, yo tomé poco... mientras hablábamos de todo un poco.
Yo quería aprovechar ese momento que estábamos tomando para propiciar un rato de morbo pero no sabía cómo.
Bree: hey, un gusto conocerte, aparte también te agradezco por lo bien que te portaste con mi hermano en Medellín, ya sabes, en Barranquilla tienes una casa.
Harold: ahhh, parce, qué bacano, nada que agradecer, pa' eso están los parceros...gracias a vos más bien y a tu familia
Bree: cuando quieras puedes venir, así me espantes el sueño a raticos [risas]
Harold: [risas] que pena, parcerito.La próxima me quedo en un hotel
Bree: es molestando, ni se te ocurra, yo me aguantaría ese ronquido las veces que sea, con mucho gusto
Harold: ¿ah sí? Veapues, con lo fastidioso que son los ronquidos...
Él me quedó mirando y se echó a reír, yo me reí y lo miré nuevamente a su entrepierna.
Se fue a orinar y cuando volvió me preguntó
Harold: ve, parcerito, con todo respeto yo te voy a hacer una pregunta... ¿vos sos gay?
Bree: [risas] no sé...
Harold: ¿cómo que no sabés? ¿estás confundido?
Bree: yo creo que sí [risas]
Ahí lancé mi dardo y no volvimos a hablar de eso ahí, me hizo comentarios sobre las costeñas, que muy bonitas y culonas... siendo ya casi las 11:00pm nos fuimos a casa.
Él sí estaba algo mareado, tanto que se acostó con ropa y se estaba durmiendo, mamá me llamó para merendar y me llevé la merienda a la habitación.
Le ofrecí un mini-perro que había preparado mamá y mientras se lo comía me ofrecí para ayudarle a quitar los zapatos, pero él no quería, que le daba pena
Harold: noo, que parce, cómo vas a hacer eso? Con lo que he molestado roncando e incomodando...
Bree: ya te dije que no hay lío, ven y te ayudo a quitarte el pantalón.
Le quité el jean y él se puso cómodo. Le dije que tal vez había una manera de pagarme...
Harold: ¿cómo?
Bree: [risa tímida]
Me dio pudor decirle, pero le miré fíjamente la entrepierna, hubo un silencio incómodo y no hice más que apagar la luz, volver a su cama y acariciar su bulto.
Me temblaban las manos y todo, su mirada fue como "haz lo que quieras"
Él agarró mi mano y de repente sentí su vefga caliente... ufff, ¡que momento excitante!
Ahí supe que había entendido y bajé a mamarle la verga ufff... una verga gruesa y grande, que completo ese macho.
Sólo se escuchaban sus jadeos y el sonido de mi boca chupando. Le mamé la verga y finalmente se corrió en mi cara, recibí esa leche caliente e inmediatamente fui a limpiarme.
Él quedó rendido y roncando...
Al día siguiente cuando desperté ya no estaba, se había ido a Medellín y no sentí.
Esa es una escena que recuerdo, me erecto y hasta imagino como hubiera sido si esa noche me hubiese penetrado.
-FIN-
¡GRACIAS POR LEERME!
sábado, 28 de diciembre de 2019
Cazando con exhibicionismo
El exhibicionismo es algo que siempre me ha llamado la atención, esa manera de atraer miradas que se fijen en mi, me alimenta el placer.
Suelo ir a trotar y hacer una rutina de deportes muy temprano en la mañana y me voy muy cómodo, preferiblemente en pantaloneta holgada y no puede faltar mi respectivo hilo dental. Hace pocos días salí al parque, pero me entró un impulso de desviarme un poco, siendo la hora 4:30a.m me dirigí a una avenida y me estacioné en una esquina y bajé mi pantaloneta para dejar al descubierto mis nalgas. Ni teniendo sexo al aire libre me había generado tanta adrenalina como estar ahí viendo pasar carros, rutas de buses, mototaxistas, uno que otro transeúnte desaparecido y uno que me quedo viendo mientras caminaba; pero hasta ahí quedó.
Me fui al parque e hice mi rutina con juicio.
Ayer, 27 de diciembre volví a tener el impulso de experimentar exhibicionismo, pero no me desvié, me dirigí directamente al parque. Ya era casi la hora 05:15am y yo estaba trotando, de repente localicé con la mirada a un chico reciclador, recogiendo plástico, le vi por encima y a pesar de su aspecto, me llamó la atención sus brazos, sin embargo no me detuve, continué con la rutina, así que lo perdí de vista. Siendo la hora 06:00 a.m decidí terminar e irme a casa, pues ya estaba aclarando el día.
Faltando pocas cuadras para llegar a casa, lo volví a ver, esta vez alzando unas cajas que estaban frente de una casa “buenos días” saludé y me respondió “buenos días, patrón”. Llegué a casa y mientras sacaba la llave para abrir el candado de la reja, vi que se acercaba a mi cuadra y quise prolongar mi tiempo ahí para tener chance de actuar. Justo en ese momento mamá abrió la puerta, pues me estaba esperando.
“Ma, por fa, pásame la escoba y la pala para barrer el frente” le pedí a mamá para que se ausentara
y así yo pudiera hacer algo para llamar atención del chico. Así que, sin perderle de vista volteé y ahí estaba revisando en unas bolsas de basura, así que me agaché fingiendo que amarraba los cordones de mis zapatos y ahí fue donde me bajé mi pantaloneta para que quedara mi hilo al descubierto, dándole la espalda. Calculé rápidamente mientras llegaba mamá y me levanté mirando hacia dónde él estaba y adivinen qué? Me estaba mirando, pero mamá llegó con lo que le pedí y me puse a barrer, noté que él estaba prolongando su permanencia en la cuadra.
Yo: — Ma, ¿hay botellas plásticas para dárselas al reciclador?
Mamá: — Creo que sólo hay una
Yo: — no importa, tráela
En lo que mamá volvió al patio, este chico me hizo señas, como llamándome. Yo no me atrevía a ir con él hasta que mamá no trajera la botella plástica. Mamá llegó diciendo que no había, así que yo seguí barriendo y mamá ahí, dizque con la pala para ayudarme a recoger. Así que el chico se marchó lentamente.
Dejé la escoba con mamá mientras fui por dinero para comprar unas empanadas y así poder alcanzarlo.
Como no podía seguirlo, tomé la otra cuadra para poder dar con él y así fue, corrí un poco y ahí lo vi manejando su bicicleta. Le hice señas y él inmediatamente se acercó “¿Qué más, patrón?” me dijo, yo le extendí la mano, pero él me extendió la muñeca con la mano empuñada, dándome entender que tenía las manos sucias.
“Bueno días, ¿mucho trabajo?” le pregunté, a lo que respondió “Ahí más o menos”.
Cruzamos palabra y le pregunté dónde vivía, respondió que no muy lejos, “es que no te había visto” le comenté. “Yo paso siempre porq aquí, especialmente los lunes, miércoles y viernes... y de resto de día trabajo manejando bici coche”
Posteriormente le pregunté la edad y respondió que iba para cuarenta años, la verdad aparenta tener menos. “Ahora estoy flaco, pero yo era más grueso” comentó, a lo que respondí que se veía muy bien. Le comenté que lo había visto y si era posible encontrarnos para hablar un rato.
“Usted dirá, patrón yo manejo mi tiempo” respondió el chico.
“Cuando podemos vemos un ratico, no vaya ser que tengas problemas por tu mujer”
Me comentó que no estaba viviendo con la mamá de sus hijos, hacía tres años.
“¿Tres años? ¿Todo ese tiempo?” Pregunté mientras le miré la entrepierna ligeramente.
Él sonrió le dije que nos viéramos a las 8:00p.m , no puso inconveniente y antes de irme le pregunté su nombre y me dijo “Franklin, dígame Fran”.
En horas de la tarde comí algo y me acosté a dormir, pero me desperté faltando 5 min para la hora acordada. Yo llegué y no lo vi, cuando ya tenía decidido regresar a casa, lo vi llegar en una bicicleta.
Él me estaba buscando y yo le hice señas. Nos sentamos en una parte oscura y allí empezamos a hablar cosas triviales, contándome de sus dos hijos adolescentes y cosas así, de un momento a otro me dice...
Franklin— cuénteme, ¿usted por qué hizo eso?
Bree— ¿qué cosa? [risas]
Franklin— usted sabe qué
Bree— [risas] ¿te refieres a lo que viste cuando me agaché?
Franklin— aro, se le ve un jopito bonito, yo no había visto un marica con un jopo así
Bree— [risas] qué va, está normal
Franklin— ¿Le gusta usar pantaletas?
Bree— siempre uso lencería como la que viste
Franklin— ¿sisa? ¿Ahora tiene?
Bree— sí, Franklin, tengo un hilacho
Él empezó a mirar a todo lado y se agarró la verga
Franklin— se me paró
Bree— ¿puedo tocar?
Franklin— agárrala
A ratos le rozaba mi mano por encima de su pantaloneta, eso sí, teniendo cuidado.
Franklin— joa si pudiera ver lo que trae puesto
Bree— espera... yo me vería más boleta mostrándote el culo
Miré alrededor y afortunadamente estábamos en la parte más oscura, así que
me bajé un tantito el pantalón a media nalga y le dije “míralo”
Disimuladamente miró y guardó silencio. Cuando de repente... sentí que metió su mano despacio por mis nalgas, la sacaba y al rato metía la mano, pero rosando mi ano... hasta que yo levanté mi culito un poquito y Franklin me dilató a punta de dedo, hubo un momento que solo escuchaba su respiración agitada metiéndome el dedo por el culo. Yo solamente acariciaba su rodilla con mi mano izquierda, mientras gozó dándome dedo.
Quise masturbarlo, pero de repente pasó un grupo de adolescentes y no pudimos hacer más nada.
Franklin— joa tengo la mondá babosa
Bree— guarda esa leche y vamos cuadrando, ya sabes dónde encontrarme.
Chocó su puño con el mío, se acomodó la verga y nos despedimos.
Lo más probable es que nos matemos esas ganas, les estaré contando qué pasa. Por lo pronto, quise compartirles mi aventura debido al exhibicionismo.
Aprovecho para anunciar que este es mi último relato del 2019, espero uds continúen acompañándome de esta manera el 2020.
Les deseo Feliz Año Nuevo y lleno de paz.
Gracias por leerme, cómplices.
[FIN]
domingo, 22 de diciembre de 2019
Experiencia con mi ex cuñado
Al personaje de hoy le llamaré Ronald.
Ronald siempre ha sido cercano a mi familia, era el mejor amigo de mi hermano, así que lo vi muchas veces en casa cuando iba a buscar a mi hermano para ir jugar fútbol o Playstation.
De ahí nació su relación con mi hermana, más lo veía y siempre me ha caído bien, él no es físicamente el más guapo, pero tiene ese desparpajo típico de hombre costeño, tiene mucha picardía y eso lo hace atractivo, aparte de su bulto que siempre resaltaba porque se nota no usaba ropa interior.
Se me va un suspiro recordando las veces que tragué saliva en seco, por verlo llegar sudado presumiendo los muslos que tenía, subiéndose la pantaloneta.
Esa relación con mi hermana “transcendió” hasta llegar a vivir juntos, mi hermana se radicaría con él en otra ciudad por motivos laborales de Ronald.
Vivieron fuera de la ciudad, después de algunos tres años regresaron a la ciudad. Esa relación venía fracturada, al parecer por infidelidad por parte de Ronald. A leguas se veía una relación tóxica y así nos lo hizo saber mi hermana; sin embargo nunca he tomado actitud distinta hacia él, porque considero en problemas de pareja nadie debe intervenir, por más familia que sea.
Hace ya algo más de un año la relación de mi hermana con Ronald terminó.
En una ocasión compartí en Twitter unos “capture” donde él me comentó una historia de WhatsApp y posteriormente me preguntó si yo tenía el número de celular de mi hermana, ya que le urgía comunicarse por asunto relacionado con las niñas. Honestamente yo no tenía el número de ella, pues
ella cambia constantemente de contacto.
Prolongué la conversación con Ronald y me preguntó si por fin ya tenía novia, de ahí me agarré para coquetearle y le insinué mi gusto por los hombres.
No lo tomó mal y me resaltó que igual siempre le he caído bien, además soy tío de sus hijas. Me da mucha risa porque hizo muchas preguntas que hacen los heterosexuales, cuando un gay les da libertad de hacer preguntas. Me encanta porque ahí es donde aprovecho para dañarles la cabeza, despertando curiosidad.
Yo conduje la conversación hasta el tema del sexo oral, Ronald me aseguró que su caso era satisfecho hasta ese momento.
Yo: — ¿todavía estás gordito? La última vez te vi barrigón, ojalá la barriga no te oculte la verga 🙊
Ronald: — [risas] hijueputa, eso nunca desaparece, aquí la tengo firme
Yo: — Muestra [risas]
Ronald: — Aeee, marica [risas]
De un momento a otro me envío una foto de su verga muy templada y yo reaccioné, describiendo qué le haría. Una vez terminé de morbosear su verga, me dijo que nunca había puesto a un hombre a chupar, a lo que le respondí — Para todo hay una primera vez—
Ronald: — marica, el cuento es dónde te voy a poner a chupar
Yo: — yo te puedo chupar donde sea... hasta en un oscurito
Ronald: — ¿dónde?
Yo: — podríamos ir al Jardín Botánico
Ronald: — no, marica, boleta, ¿qué tal nos pille la policía? Joda, nos vamos de UPJ
Yo: — pues tú decides, ya sabes que estoy dispuesto a mamarte todo eso🙊
Ronald: — la única es que vengas acá donde mi tía, donde estoy viviendo
Yo: — como quieras, quiero
Ronald: — llega mañana después de seis de la tarde, trae una palanca de “play” pa’
que crean vienes a jugar
Yo: — a jugar con tu verga, será [risas]
Al día siguiente me llamó y me preguntó qué estaba haciendo para que llegara como habíamos acordado.
Cuando llegué no había nadie en esa casa, Ronald estaba solo y nos pusimos a ver TV y a hablar, por un momento llegué a pensar que se estaba echando para atrás, porque no lo veía con intención.
De repente, me dijo — vamos pa’l cuarto a instalar Playstation —
Me latió el corazón por la emoción y entramos al cuarto. Puso música volumen alto y dijo —dale, es toda tuya—
No sabía cómo empezar, pero manosear la verga sin quitarle la pantaloneta es un buen inicio.
Rosé su verga y mi cara por su verga sin quitar la pantaloneta y de repente... bajé de una la pantaloneta hasta los tobillos y seguí chupando los testículos cerrando los ojos.
Como tiene unos vellos ricos, acaricié sus piernas y era muy rico ver cómo su verga se ponía dura y larga. Ronald me puso un suéter en la cabeza, quizá para no sentirse incómodo viendo a un hombre haciéndole sexo oral.
Como siempre, me dediqué a chupar con ganas y sentía la verga palpitando en mi boca, aumenté el ritmo y Ronald soltó un quejido delicioso: había eyaculado.
Al despedirnos, me dijo —joda, la chupas bacano, pa’ qué —
Eso sucedió el año pasado. No habíamos vuelto a saber el uno del otro,
hasta hace unos días que me llamó
Ronald:— Habla, te hablo claro, estoy arrecho ¿dónde nos podemos ver?
Yo:— Ehhh... conozco una residencia discreta en el centro
Ronald:— ponte una pantaletica de esas que usas pa’ ver si te la meto.
Uds qué me siguen en Twitter pudieron ver la verga de mi excuñado, con la etiqueta
#MorboseandoAmiExCuñado , aquella noche lo esperé en cuatro con un hilo de encajes.
Lo primero que hizo fue apagar la luz y encender el TV para tener algo de luz, me rosó la verga
en el culo y jugó metiéndola por la pita del hilo.
— Toma mi celular y graba eso— le dije y así lo hizo. Ronald tenía algunas cervezas encima y sacó marihuana para fumar.
Me puso a mamar y yo estaba fascinado de rodillas, reposando las rodillas en una almohada.
Se vino en mi cara y dijo — ponme el condón pa’ zampártela—
Me echó saliva y empezó a puntear con su cabecita (glande) rosadita mi ano.
No me avisó y me clavó sin compasión, en seco toda esa verga erecta.
Yo: — [gemidos]
Ronald: — HIJUEPUTA ZORRA, TIENES ESE ROTO BIEN APRETAO’, perra malparida, mueve ese jopo...
Yo gemía porque me encanta ese trato, me aumenta las ganas de menear el culo.
Volví a pedirle que tomara mi celular para grabar y sacó su verga para ponerme a chupar y cuadré la cámara... ahí seguí chupando, hasta que me volvió a pedir culo y me subí para cabalgarle — GRABA ESO— le dije y no quiso, porque estaba muy arrecho y me tomó por la cintura, de ladito me embistió tan duro, sí, ayudado con la marihuana que tenía encima eyaculó en mi culo.
La clavada que me dio, habría sido perfecta si les hubiese mostrado, por esa razón les relato para que lo recreen en su mente, ahí con la mano metida en su entrepierna.
Y aquí termina la entrega de esta aventura, espero haya sido de su agrado.
Espero atentamente sus reacciones.
Hasta una próxima ocasión. ¡Gracias por tu visita!
FIN.
viernes, 13 de diciembre de 2019
Se la chupé a un Testigo de Jehová- Parte 3
Su rostro era entre susto y excitación, pero yo solo usé mi lengua, chupé sus bolas y él alternaba el video con mi cara chupándosela.
Con mi lengua hacía círculos en su glande y era maravilloso ver a ese hombre retorcerse y agarrándome por el pelo, como si estuviese diciendo “QUÉ RICO”.
Lo masturbé muy rico con mi boca, su verga grande llenaba los espacios de mi boca.
De repente... le entró como un ataque de remordimiento y dijo: — No puedo seguir, esto está mal—
Se intentó levantar de la silla y yo abracé sus muslos fuertemente, él me miraba algo asustado, pero yo cerré mis ojos y con los movimientos que hice con mi boca llena con su verga, muy rápido circularmente... hice que eyaculara.
Todavía recuerdo el gemido que soltó y siento que mi culito dilata a mil.
Hernán se fue como alma que lleva el diablo y jamás me volvió a dirigir la palabra.
A veces lo veo pasar con su tropa de compañeros Testigos de Jehová y solo puedo decir en mi mente
«Nadie me quita que te saqué la leche»
FIN.
Se la chupé a un Testigo de Jehová- Parte 2
[CONTINUACION]
Yo:— corrección, hoy es juernes
Hernán: —dale, pero una sola pa’l calor, las demás las dejamos pa’ mañana
Yo— ¿Seguro? Yo las guardo y la seguimos aquí aprovechando que estoy solo, así me hablas del Reino o vemos videos de viejas tetonas (pechos grandes)
Hernán se echó a reír y me dijo que ya sabía más o menos qué tenía el computador, pero quedó en regresar al día siguiente para terminar de revisarlo y arreglarlo del todo.
Al día siguiente Hernán pasó por mi casa tipo 4:00 p.m y me encontró ahí
Hernán— Qué tal? ¿Vas a salir?
Yo— No, hoy no fui a la U ¿a qué hora te espero?
Hernán — si quieres le hacemos ahora
Yo— Ah, dale, no hay lío...
Lo hice entrar y nos fuimos a mi habitación, traje unas cervezas y le ofrecí una.
Cuando terminó dijo que probara el pc para ver si ya estaba listo. Me dijo:
Hernán — Préstame el baño
Yo:— Dale, todo bien
Hernán— ve probando y ya vengo...
Mientras él fue al baño, entré a la web y puse un video lésbico de dos mujeres chupándose las tetas.
Me latía el corazón rápido y esperaba que entrara
Hernán— Ya veo que sirve... ¿Qué estás viendo tú ahí, ve?
Yo: — porno jajaja espero no estar pervirtiéndote
Hernán— jajaja no, nada.
Y ahí se quedó quietecito y en silencio, mirando fijamente el video.
Yo: pero siéntate, con confianza, ¿tú puedes ver porno?
Hernán:— a veces...
Yo: el porno sirve pa’ tener más ideas y aplicarlas con tu pareja.
Él no más se reía, pero mirando fijamente la pantalla del pc... yo fui por más cerveza y me atreví a hacerle un comentario para que notara que a mí me gusta la verga
Yo— oye, deberías usar más pantalonetas como la de la otra mañana
Hernán —jajaja ¿cuál?
Yo: una que se te marca hasta la cédula.
Con eso lo hice reír y él me preguntó si yo era homosexual, a lo que le respondí que sí, pero le agradecí discreción.
Hernán — no te preocupes, hermano, está a salvo tu secreto
Evadí el tema de mi sexualidad e inmediatamente entré al buscador y puse video de una mujer haciéndole sexo oral a un hombre. Increíble cómo Hernán se hipnotizaba viendo porno, yo le miraba la entrepierna y con esa sudadera se le marcaba todo
Yo: — imagino que tu mujer la chupa así ...
Hernán— jaja no, ella no hace eso
Yo: — en tu religión no permiten eso... porque me parece barro que un hombre no sea complacido por su esposa, luego los hombres les toca buscar por otro lado.
Le extendí otra cerveza, mientras él retrocedía una parte del video porno.
Yo: — aunque yo hago eso mismo que está haciendo la actriz porno
Hernán — sí? Pero yo nunca he hecho nada con otro hombre
Yo: Jajajaja digamos que sería un favor para que no te masturbes.
Hernán miraba para todo lado y se estiraba para disimular la erección y seguía mirando el video porno, ahí fue cuando ataqué:
Yo— ¿Será que puedo tocártela? Solo sobarla...
Hernán — ¿y si viene alguien?
Yo: mamá llega tarde, tipo 10p.m
Hernán se bajó la sudadera y estaba lubricando mucho, agarré y estiré su verga y estaba caliente.
Tenía venas en la verga y yo lo miraba fijamente como pidiéndole autorización con la mirada para chupársela.
Yo: — ¿Te puedo bajar la sudadera hasta los tobillos?
Hernán— [asintió con su cabeza]Cerré mis ojos, me acerqué para oler su verga, pero él me detuvo agarrándome por la cabeza, pero le dije — Hey, esto queda entre nosotros—
Bajé la sudadera y me puse frente a él, arrodillado
Se la chupé a un Testigo de Jehová
La historia que les contaré hoy sucedió con un testigo de Jehová, ex vecino y ante todo quiero aclarar que mi intención no es denigrar ninguna religión; sé que hay personas íntegras que llevan una vida ejemplar dentro de sus creencias. Una vez dicha la advertencia, doy inicio al relato.
Al personaje de hoy le llamaré Hernán.
En el barrio en el cual viví varios años vive Hernán, un hombre entrado en los 30 años, siempre bien peinadito, recuerdo verlo salir de su casa junto a su mujer y su pequeño hijo, con su pantalón de lino oscuro, camisa manga corta y un maletincito.
La verdad me parecía súper X, porque tanta seriedad lo hacía ver mucho mayor; entonces no era esta cosa de tenerle ganas, pero sí nos saludábamos porque solía ir a su casa a sacar fotocopias e imprimir, pues él ofrecía el servicio.
Igualmente, tenía una vecina bastante ardiente, por la cuadra todos sabíamos de sus andanzas, pues casi todos los hombres del barrio habían pasado por su cama (excepto yo, porque ajá) hasta muchachos menores que ella, porque les estoy narrando de una mujer entrada en los cincuenta años.
Una vez escuché un chisme de tienda donde hablaban que habían visto a Hernán entrar a casa de dicha vecina a tomar unas cervezas y de ahí hubo sexo, porque la esposa de Hernán llegó a casa, no lo encontró y le dijeron que estaba en casa de la vecina y efectivamente ahí estaba ebrio y deslechado.
Ahí fue cuando deduje que ese hombre tenía un diablito susurrándole al oído.
Sin embargo él salía los domingos bien vestidito con su respectiva sombrilla y la esposa agarrándolo, como dando entender que nadie se lo quitaba, eso me daba risa.
Una mañana me levanté tardísimo para ir a hacer una diligencia y olvidé sacar una fotocopia de mi documento, así que fui antes de 08:00a.m a tocar a casa de Hernán para sacar la fotocopia e irme listo.
Toqué el candado unas tres veces, pero no abrían la puerta, como vi que no me abrían, volteé para irme a otro lado, cuando escuché que me llamaron por mi nombre y era la esposa de Hernán con una toalla en la cabeza diciéndome:
Mujer de Hernán: — Buenos días, ¿Qué necesitas?
Yo: — Hola, necesito unas fotocopias
Mujer de Hernán: — ¡Entra! HERNÁN, HAZME EL FAVOR Y ATIENDE AQUÍ MIENTRAS ME SACO EL SHAMPOO — gritó a Hernán
Ella se fue al fondo cuando veo a Hernán con una camisilla tipo esqueleto y una pantaloneta a cuadros, color gris y se le marcaba un PAQUETOTE... además le colgaba y creánme que eso me hizo tragar en seco y no me importó que él lo notara.
Hernán: ¡Buenos días, mijo! Pásame lo que vas a sacar ¿cuántas necesitas?
Yo: Ehhh... dos fotocopias ampliadas, por favor.
No sé cómo pude contener suspiro en ese momento, yo estaba que sacaba 1000 fotocopias de mi documento de identidad.
Antes de pagarle, lo miré sutilmente ahí en su paquete y le pagué con un billete de alta denominación para prolongar un ratico viéndolo, a pesar que yo estaba retrasado.
Le di las gracias y me fui con la cabeza dañada.
Desde ahí yo empecé a imaginar cómo podría tener Hernán la verga, hasta me imaginaba lo rico que pudo haber pasado con la vecina acaba hogares. Incluso, muchas veces fantasee que le hacía sexo oral de rodillas.
Una tarde iba yo rumbo a casa en Transmetro lleno, lo vi subir con unas bolsas, le hice señas, se acercó
Hernán: — Hey, ¿qué más?
Yo: — Aquí, vengo de la U, ven y te ayudo con las bolsas
Hernán: —Gracias...
Yo: — Oye, menos mal te veo, porque he tenido inconveniente con mi pc, bueno como tú eres técnico en Sistemas, pensé en ti
Hernán: — Claro, llévalo a la casa o yo voy, como quieras...
En el transcurso hablamos de eso y cada uno se bajó en su destino.
La verdad en el trayecto de la ruta no presté atención a lo que me decía, yo tenía en frente un paquete delicioso.
Aquella noche me masturbé fantaseando en mi mente que me tragaba su verga, salí hasta teniendo sueños húmedos con él.
El computador dañado era la excusa para tener un acercamiento a él, pero no quería que fuese en su casa, mi mente ya maquinaba traerlo a casa como esa excusa, pero cuando no estuviese mi familia.
La oportunidad llegó el día que mamá viajó a Cartagena para el sepelio de un pariente, como sabía que mamá regresaría tarde o probablemente al día sgte, ahí fue cuando le escribí al WhatsApp:
Yo: —Hernán, qué tal? Será que podrías llegar a casa para que revises el pc?
Hernán: — Ahora estoy en el centro, llego tipo 6:30pm, te caigo en la noche
Yo: — Listo, no se te olvide
Fui a comprar un sixpack de cerveza y las guardé en el refrigerador, todo pensando en ofrecerle.
Efectivamente pasó por mi casa, se detuvo y me dijo:
Hernán: — ahorita vengo, llego a la casa, como algo y te caigo...
Me puse muy nervioso porque aún no sabía cómo proceder ahí, solo sabía que él no era tan consagrado y había posibilidad de dañarle la cabeza, por lo que ya se hablaba de él con la otra vecina.
Transcurrió una hora aproximadamente y tocaron la puerta, abrí y era él. Trajo una sudadera y unas herramientas. Le dije que me siguiera hasta el cuarto pues ahí tenía el pc.
Hernán: — Lo que es la vida del soltero pechichón que aún no sabe de tener un hogar... ¡sabroso!
Yo: — ¿Añoras la soltería?
Hernán: — Nombe, estar casado también es sabroso porque siempre tienes la costilla ahí al lado (mujer)
Se sentó y me preguntó qué presentaba el equipo, lo examinó e íbamos charlando a ratos...
Le dije :
Yo — ¿quieres una fría? Ahí tengo una sixpack
Hernán — jajaja es apenas jueves
Yo
lunes, 11 de noviembre de 2019
“Si se pone dura, te la meto” [FINAL]
Aldair me llamó para preguntar si efectivamente estaba solo en casa, yo le confirmé que sí. Debo confesar que yo estaba algo nervioso, porque no sabía exactamente con qué tiempo contaba; sin embargo me alisté y preparé todo para ese anhelado momento.
La ventaja es que no estaba lejos de mi casa, así que en cuestión de pocos minutos ya estaba en casa.
Si yo estaba nervioso, él ni se diga, me preguntó si por mi cuadra sabían de mi sexualidad, a lo que respondí que no. Lo recibí con una gaseosa y nos sentamos a hablar en el sofá.
De repente... le pregunté “¿puedo mostrarte lo que me puse por debajo?”
Él miró para todos lados como si hubiese gente mirándonos y dijo “ajá”.
Yo traía un hilo rojo, así que ahí mismo en el sofá me bajé un poco el jean y le mostré el culo.
Fue emocionante verlo tocarse la verga por encima de ese uniforme de guarda.
A partir de ese momento sólo hubo silencio, me levanté, cerré la puerta de la casa y me dirigí a mi habitación sin decirle “ven acá”. Llegué a mi cama y me puse en cuatro, ya me había quitado el jean y quedé en medias liguero y el hilo, para que fuese lo primero que él viera al entrar.
Ahí estaba él mirándome sin decir nada, yo sólo movía mi culo despacio...
De un momento a otro, sentí su mano áspera agarrando mis nalgas. Tan solo recuerdo esa escena y dilato. Extendí mi mano hacía su pierna y lo traje a mi culo para que rozara su paquete en mis nalgas.
Aldair me agarró por la cintura y me recostaba su miembro con pantalón puesto y yo estaba que le pedía que me penetrara, pero fue ahí cuando volteé para bajarle el pantalón y hacerle sexo oral.
Me dijo que cubriera mi cara porque lo incomodaba un poco ver que un hombre le estaba haciendo sexo oral; yo no le vi lío y me cubrí con un suéter.
Yo no sé si nunca se la habían chupado con jalada de huevas y todo, pero ese hombre gemía delicioso. No es una verga muy grande, pero gruesa sí está y eso ya es suficiente.
Noté que le gustaba que le cubriera la verga con mi garganta y así me agarraba fuerte por la cabeza fuerte para retener mi garganta en su verga.
Dijo “me voy a venir” porque yo chupaba con muchas ganas su verga, así que me detuve y saqué un condón y se lo mostré, como solicitando su permiso, no me dijo sí, pero tampoco me dijo no.
Pero deduje que cualquier hombre con la verga dura no se acuerda ni qué día nació y aproveché para ponerle el condon. Me puse en posición de espaldas para cabalgarle y así me entró toda su gruesa verga.
Me pidió que lo hiciera lento porque sentía la leche en la punta, pero de repente... me la sacó e impulsivamente me puso en cuatro, pero en el piso. Sin compasión me agarró ahí en el piso y me embistió con muchas ganas, me dolía ese grosor, aparte estaba incómodo ahí arrodillado sin amortiguar mis rodillas, me dolía las rodillas, pero escucharlo y verlo agitado me llenaba de placer y saber en qué condiciones nos habíamos conocido. Yo decía en mi mente como “merezco este dolor, pero vale la pena”
Le pedí en medio de la faena que me dejara grabar un poco, con su cabeza me dijo que no. Pero ahí fue cuando exclamó un suspiro profundo... dando señal que su leche ya estaba afuera.
Se sentó en borde de cama con el condon lleno de semen, con sudor corriendo por su frente y pidiéndome una toalla.
Le quité el condon, lo limpié con paño húmedo y rápidamente se puso el pantalón, que fue lo único que se quitó.
Desde que Aldair tuvo su hijo poco hemos conversado, hace un par de meses nos topamos en una EPS y charlamos como si nada hubiese pasado, no sé si se vuelva a repetir, pero una cosa sí digo cada que veo sus estados en mi WhatsApp : “eso que tienes entrepiernas me lo comí”.
FIN.
lunes, 4 de noviembre de 2019
“Si se pone dura, te la meto”
Cuando leo sus comentarios cada que comparto un video o relato sobre como convenzo a heterosexuales para tener sexo conmigo, me río mucho porque uds creen que todo es tan fácil para mí. Y con esto no quiero decir que me exigen algo o me cueste más que tiempo, sino que tratar de meter a un hetero en contexto de experimentar sexo con un homosexual es algo que no compromete su convicción de sexualidad es, en algunos casos, complicado. Por ejemplo, como fue el caso del protagonista de mi relato el días de hoy.
Al personaje de hoy le llamaré Aldair. Es un chico muy joven, guarda de seguridad. Lo vi por primera vez, mientras ejercía su labor en un Homecenter.
Solía ir mucho a Homecenter y algunas veces lo veía de lejos. Es un chico moreno, delgado, alto (1,80 aproximadamente) no muy agraciado, pero con un contundente paquetote que le resalta su uniforme.
Una vez me acerqué para hacerle una pregunta de localización y muy amable me ayudó.
Por cosas de la vida, un día viendo Facebook, lo reconocí porque lo vi en una foto con una amiga en común. Presioné su etiqueta y efectivamente era él, lo reconocí por una foto suya en uniforme.
Le envié atrevidamente solicitud de amistad (digo atrevidamente, porque no acostumbro enviarle solicitud de amistad a desconocidos, ni acepto solicitud a desconocidos). A los pocos días Aldair aceptó mi solicitud y yo levemente le di “like” a un par de fotos.
Como era de esperarse, él me escribió al Messenger para preguntar quién era yo, porque yo no era conocido, sin embargo teníamos una amiga en común. Ese fue el gancho para empezar a chatear.
De ahí en adelante debía ingeniarme de qué conversar, porque le hice creer que había enviado la solicitud de amistad “equivocadamente” mientras veía las fotos de nuestra amiga en común.
Siempre he creído que el momento ideal para propiciar una conversación caliente, es de noche, pues una noche lo vi conectado y le saludé. Él respondió y empezamos a tener una conversación trivial de fútbol, su oficio, a lo que me dedico y así. En medio de lo que contó dijo que es casado, para ese tiempo esperaba su primer bebé y hasta me contó que tenía una relación extramatrimonial con una prima suya.
Yo le celebraba su “hazaña” para tener algo más de cercanía a su mundo. Así que cada que lo saludaba, yo le preguntaba hasta por la amante.
Una madrugada mientras yo editaba un video para compartir en Twitter, Aldair me escribió por chat y le respondí, me dijo que estaba de turno, me vio “on line” y me escribió. Le dije que terminaba de editar un video y le hablaba. Así fue. Yo retomé la conversación y él preguntó video de qué editaba, que si yo era editor. Yo me reí y le dije que era una edición de un video xxx.
Recuerdo que respondió con un “UY ZONA” (una exclamación de asombro que se usa en la costa norte colombiana) le pregunté si quería ver para que me diera una opinión. Le envié el video en el que el barrista de ‘La Banda Los Kuervos’ del Junior de Barranquilla me penetraba en lencería.
De una me preguntó si ese video era mío, queriendo decir que si yo era el día el video. Entonces dijo “ah, que tú eres gay...”
Le pedí discreción y me dijo que no me preocupara, pero que si lo podía ver completo. No le vi lío y se lo enseñé. Luego le mostré otros videos míos y él a medida que veía los videos me hacía preguntas como cuánto le pagaba a los chicos para que se acostaran conmigo. De una le respondí que no era mi estilo pagar por sexo.
Él me contó que le daba rabia algunos gay que se le acercaban o le enviaban solicitud por Facebook pa ofrecerle plata por sexo oral. Ahí me dijo que yo no parecía gay porque yo no le había faltado al respeto. Expresó que el acoso de algunos gay provoca que se hagan coger fastidio y le di la razón.
Esa madrugada se despidió porque debía hacer ronda, yo me dormí.
En otra ocasión, lo vi conectado y lo saludé. Le pregunté si podía pedirle una opinión y le envié dos fotos en lencería: una con hilo rojo y otra con hilo negro y así me ayudara a escoger cual usar en mi próximo encuentro.
Tímidamente me respondió que ambos estaban bien. Encima de eso me preguntó si yo vivía solo. Le dije que no, pero que en ocasiones me dejaban solo en casa por largas horas. Yo le pregunté si había probabilidad de salir un día a tomarnos unas cervezas y respondió que no veía problema. Aproveché su pregunta sobre si vivía solo y le dije los días que estaba solo para que me visitara.
Dijo lo iba a tener en cuenta. De repente suelta un comentario “a ti como que te gustan los morenos , ah? Nada más veo que los manes que te clavan son negros o morenos” me causó risa su comentario y de ahora me agarré para decirle que sí, que los hombres morenos me fascinan. Le di las razones y él dijo “ o sea, que yo te gusto”. Me reí diciéndole que era un convencido, pero que tenía razón.🙊
Aldair me aclaró que le gustaba mucho las mujeres, a lo que yo le comenté eso me parecía más atractivo. Le confesé que sí le tenía ganas desde que lo había visto y que me entraban deseos de al menos hacerle sexo oral. Aldair me restregaba su virilidad, pero decía que no creía que tendía una erección si estaba conmigo. A lo que yo le dije que eso solo lo sabríamos si experimentábamos.
De ahí acordamos un encuentro en mi casa un día que él salía temprano de turno y yo estaba solo en casa. Antes de eso me dijo “si se pone dura, te la meto” eso fue lo que me excitó mucho y me motivó, porqué hasta el momento, ningún tipo ha corrido con la verga flácida mientras le hago sexo oral.
[CONTINUARÁ...]
domingo, 6 de octubre de 2019
Le hice sexo oral al hermano menor de mi amigo
Hace unos días uds siguieron los capture de la conversación que tuve con el hermano de un amigo. Un chico de 18 años al que en esta ocasión llamaré Aldair.
Para entender el inicio de este relato debes leer el chat que tuve con Aldair. Para resumir, él me escucha para pedirme un libro prestado que estaba necesitando. Ahí empecé a charlar con el adolescente que tiene unos pectorales hermosos y además tiene cuerpo de atleta.
En el transcurso de la tarde lluviosa propicié un tema sexual al cuál él no fue tan esquivo.
Después de varias horas dando vuelta para mostrarle todo lo que hago a solas (usar lencería de mujer) fue que él se le prendió el botón de curiosidad.
Llegamos al punto de cuadrar una visita a su casa aprovechando que durante el día tiene la casa sola. Al día siguiente del chat quedamos en que iría a su casa para ir a ver qué pasaba.
Llegué a su casa y efectivamente estaba solo, me hizo pasar y me senté en la sala, me pasó el control remoto del 📺 y me puse a ver Netflix mientras él terminaba de preparar un Sun Tea en la cocina.
Lo noté algo incómodo, como queriendo echarse pa’ atrás (arrepentido).
Es entendible que un chico hetero a la hora de experimentar con un gay esté algo tenso; pero sé llevar la situación. Le toqué un tema lejos del sexo.
Él miraba el reloj y todo lo que yo decía reaccionaba con risa nerviosa.
De un momento a otro me dijo “Hey, subamos, pero deja que yo suba primero y al rato subes tú”.
Me dio un pc portátil y me dijo subiera con el pc. Bajó y cercioró que el candado de su casa estuviese ajustado.
Cuando yo subí al cuarto, él estaba con un esqueleto rojo ligero y en pantaloneta corta. Se sentó en un a butaca inflable y me dijo “¡a lo que vinimos!”
Cuando yo me iba a arrodillar para acariciar su bulto él se levantó y me preguntó si no me molestaba que pusiera porno para ir despertando la verga; le dije que yo no tenía problema con eso. Así que él puso porno de dos mujeres acariciándose y curucuteándose.
Yo miraba también el pc e iba acariciando su verga por encima de la pantaloneta.
Aldair no me miraba para nada, pero le pregunté si podía quitarme la ropa para chupar más cómodo. No me dijo ni sí, ni no, pero yo me quedé en hilo pa’ empezar a chuparle la verga.
Con mi mano derecha recorría su verga aún con su pantaloneta puesta, es tan excitante sentir cómo una verga va tomando forma cuando el macho está excitándose...
Justo tras de mí había un espejo así que él podía ver mi culo en hilo. Noté que mientras yo acariciaba su bulto, él miraba el reflejo de mi culo. Momento exquisito fue cuando le quité la pantaloneta y quedó con ese bóxer que estaba a punto de estallar de lo erecto.
La verga le queda elevada y no me pude contener, me llevé esa verga gruesa a mi boca e intenté llevármela hasta la garganta. Tomé sus manos y las puse en mi cabeza para que él empezara a usarme.
De repente se levantó, me agarró la cabeza con las dos manos y empezó a follarme la boca con muchas ganas que me hizo vomitar y sacar lágrimas propias de chupar.
Miraba el video porno, alzaba su cabeza con ojos cerrados y retomaba a follarme con ganas la boca. Mientras yo arrodillado con las rodillas desgastadas, pero acariciaba sus nalgas y piernas bien fibradas. Hubo un momento en que me saqué la verga de la boca y observé su verga húmeda y palpitando... ufff, recuerdo ese momento y provoca buscarlo.
Me dijo que me pusiera en cuatro y me pusiera en la butaca esa que se hunde a lo que uno se sienta. Pero al menos mis rodillas estaban descansando. Cuando me iba poniendo la punta de la verga en todo el hueco del culo, agarrándome fuerte por la cintura con sus dos manos.
Estuve a punto de meterme esa vergota a pelo, pero le dije “ESPERA, ¿TIENES CONDON?”
Él respondió que no y yo le dije que lo sentía, pero sin condon nada.
Entonces él se afanó un poco y me dijo que quería llegarse en mis nalgas, yo me arqueé en cuatro mientras se pajeaba... sentí lo caliente en mis nalgas y saqué mi cel para que tomara una foto de su leche en mis nalgas, pero rotundamente me dijo NO.
Viendo esa verga palpitando, chorreando leche, él se miraba la verga como con asco, pero bueno, le limpié la verga con papel y me dice “Hey, no me puedo demorar, me están esperando en la cancha los pelaos pa’ tirar la pateada” (jugar fútbol). Yo entendí el subliminal y cómo sé cómo se ponen los hetero después de una experiencia gay, yo solito me fui. Sé cómo es el asunto.
Con esto cierro un sueño que tenía de al menos haberle chupado la verga al pollito, lástima no pudo clavarme, pero al menos sé tuvo el impulso y además le saqué la leche a dos hermanos, porque a su hermano mayor le saqué la leche con una pichera que me dio. Honestamente, me quedo con ambas vergas.
FIN.
¡Gracias por su atención, querid@s lectores!
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