viernes, 26 de abril de 2019

El chamo de 17 años 1ra parte


A petición de mis lectores hoy les relataré sobre mi experiencia con el adolescente venezolano de 17 años.

Bien. Hace un año conocí a Yeneris, una chica venezolana que llegó a Colombia con sus dos hijos, una nena de 5 años y el mayor, de 17 años. A este protagonista le llamaremos ‘Yessid’.

Yeneris fue mujer de un colombiano, el cual es padre de sus dos hijos. Así que los niños pudieron ingresar a la escuela. Me la presentó una vecina que la recomendó para un servicio. Yeneris es esteticista y yo solicité su servicio.

Conversando con ella me comentó sobre su experiencia viviendo en Colombia y me habló de sus hijos. Me mostró una foto de ella con sus hijos y le eché el ojo a Yessid, porque tenía en ese entonces 17 años, pero en la foto parecía de 22, porque además lucía una bermuda color blanca y se le veía unas piernotas y sus facciones de macho bien definidas.

Yaneris me comentó que su hijo era algo desaplicado para ciertas asignaturas, así que yo me ofrecí para dictarle refuerzos en matemáticas e inglés. A ella le pareció fantástico porque me pagaría con un tratamiento facial. Lo llamó para presentármelo y él se acercó para saludar. Estaba con una pantaloneta azul cortica y me tenía suspirando a mil.

Cuadramos la hora de refuerzo y estaría a punto de iniciar mi aventura con Yessid. Los venezolanos son coquetos y muy sexy. Este jovencito no es la excepción, soy bastante sociable, así que empecé a ganarme su confianza hablando de “baseball” ya que él es aficionado.

Me lo gané llevándolo a conocer el estadio de baseball y yendo a ver entrenar a algunos chicos. A mí no me gusta el reggaetón, pero a él sí, por eso me empapé del género urbano para encajar un poco más con él. 

Una tarde llegó a mi casa a recibir clases de refuerzo con una sudadera ajustada que le hacía notar la verga a un lado. Esa tarde no pude disimular y en varias ocasiones le vi fijamente la entrepierna.

Oh my God!! Ese jovencito estaba tan erecto que se le notaba que su entrepierna estaba palpitando. No sé si lo hacía a propósito, pero se veía tan lujurioso. Al terminar la clase lo acompañé a la puerta para despedirme, no sin antes decirle:

Bree: hey, voy a tener que regalarte unos bóxers porque debe ser incómodo estar así.

Yessid: [risas] Epa, no es eso, a mi me gusta estar así

Bree: oye, eso era broma, nada de decirle a tu mamá, porque solo te estaba jodiendo.

Aquella noche en mi cama, tomé crema y la introduje en mi culo para meter mi dedo, mientras cerraba los ojos y recreaba en mi subconsciente la imagen de Yessid presumiendo su dotación. Lo hice con tanto gusto que eyaculé sin tocarme. Sólo estimulando mi ano.

Yessid me dice “sifrino”. Una tarde ya casi terminando el refuerzo me preguntó si tenía condones o le prestara para comprar porque tendría un encuentro con una nena. Yo me eché a reír y le dije que no se preocupara. Pa’ esos días yo tenía unos preservativos de esos que entrega Profamilia; así que le regalé un par y le dije:

Bree: te felicito por protegerte. Y pon a esa nena a chupar huevo... si no lo hace bien, por aquí te espero [risas]

Yessid: va, profe sifri [risas]




2 comentarios:

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