domingo, 7 de febrero de 2021

Inesperada ocasión

Tengo entendimiento que mientras se celebra Carnaval de Barranquilla, pueblos y ciudades del Caribe colombiano también lo celebran. Hoy les relataré una experiencia vivida en La Guajira, durante una fiesta de Carnaval.

Tengo un gran amigo guajiro  -le llamaré Joaquín-el cual me visitó hace un par de años junto con su esposa. El motivo de su viaje a Barranquilla era por cuestiones de negicio, él se dedica al comercio.

Faltaban dos días para empezar carnaval en Barranquilla y Joaquín me extendió una invitación su natal Fonseca. Daniela- como llamaré a su esposa- me terminó de convencer y como todo era con gastos pagos, no lo pensé dos veces, así que acepté. 

La noche del viernes salimos rumbo a La Guajira, llegamos en horas de la madrugada, me instalaron en una habitación donde dormía un muchacho, hermano de Joaquín. 

En horas de la mañana me despertó Joaquín con un escándalo "VENÍ PA QUE COMAI CHIVO CON YUCA"

Llegué hasta el patio de esa casa y allí estaban sus tíos, a los cuales me presentó. Estábamos en casa de sus tíos. Debo decir que me sentí muy bien porque los guajiros son excelentes anfitriones. 

Efectivamente en Fonseca se sentía ambiente de Carnaval, tanto como en Barranquilla. 
Al terminar de desayunar muy rico, me duché y me llevaron a dar una vuelta. 

Ya me tenían itinerario listo durante esos días por La Guajira. 

Daniela me invitó a Maicao a casa de sus hermanas a una fiesta y con gusto fuimos.
Allí la pasamos muy bueno, querían acabarme a punta de trago y no soy muy bebedor.

De regreso a Fonseca, al día siguiente, Joaquín se desvió un poco y llegamos a Barrancas, un pueblo cerca de Fonseca. Allí vive la madre de Joaquín con otro hermano de él.

Era lunes de Carnaval y el sol ardía, no había sombra en ningún lado, era mediodía. La madre de Joaquín nos recibió con cervezas y almuerzo.

De un momento a otro a Joaquín le entró una llamada telefónica y tuvo que irse, pero me dijo que volvería al rato por mi, necesitaba ir a resolver un asunto urgente y se fue con su esposa. 

En la terraza de la madre de mi amigo hay unas hamacas y me recosté en una mientras charlaba con la amable señora. Ella se levantó al rato y yo seguí allí tratando de hacer una siesta. 

Me levanté a tomar agua y cuando volví a la hamaca me recosté nuevamente. De repente... vi pasar un muchachito con rasgos indígena, aproximadamente de unos 14 o 15 años, 1,70 estatura, una pantaloneta color roja muy corta, una camiseta negra, un morral pequeño y un cuaderno en las manos.

Aquel muchacho llamó mi atención porque era evidente que tenía una erección firme. Miré hacia adentro de la casa, la madre de Joaquín estaba durmiendo con el tv encendido. Me levanté de la hamaca y salí impulsivamente tras ese chico.

Ese sector tiene calles sin pavimento, mucha arena y polvo, calles angostas...

El chico caminaba lentamente por un camino angosto y yo lentamente caminaba tras él.
Mi corazón palpitaba a mil porque no sabía qué estaba haciendo caminando detrás de ese muchachito.
Es un terreno alejado, hectáreas secas donde el sol tiene la tierra tostada, árboles secos, otros frondosos y un cementerio de la comunidad wayuu. 

El adolescente transitaba un camino estrecho y al lado había unas hectáreas cercadas. A lo lejos se veía una humilde casa, pero se veía chiquita de los lejos que estaba y se alcanzaba a ver una tropa de chivos.

De repente... noté que aquel chico se detuvo y se estaba mirando el pene, como revisándolo. No supe qué hacer en ese momento, voltee y todo se veía solitario, el único ruido era los pájaros. 

Tuve el impulso de acercarme y el muchachito no se había percatado de mí presencia, pero fue tan sólo por unos segundos, porque cuando se dio cuenta que estaba cerca, volteó y escondió su pene. De todas maneras era más evidente que estaba erecto. 

Sonrió tímidamente y le dije "Hola, qué tal... ¿vives cerca?" Él no me respondió y por dentro yo decía "claro, ¿cómo te va a responder si lo estabas fisgoneando?"

Él continuó su camino y yo le comenté que estaba medio perdido porque había salido a dar una vuelta por ahi cerca.

¿Usted de dónde es? -preguntó el chico-
Le respondí que era de Barranquilla y estaba con unos amigos visitando.

¿Quiénes son sus amigos? ¿usted es cachaco? Me preguntó.
Sonreí diciendo que no era cachaco (para los que no son colombianos, 'cachaco' le llaman a los que son del interior del país)

Miré tímidamente su bulto y seguía erecto, no sabía cómo proceder con él porque se veía muy inocente, así que le pregunté la edad. Me respondió que tenía 15 años.

Le comenté asombrado que se veía muy grande todo, incluso todo se le veía grande. Él no hizo más que reírse mientras se agarró el pene. En la costa los hombres se tocan el pene cada 2 min.

¿Esto por aquí siempre está solo? Le pregunté y él me respondió que sí, me señaló la casa de su abuela, la casa que se veía a lo lejos.

¿Tienes tiempo para darme una vuelta por aquí? fue lo que se me ocurrió decirle, él muy confiado y amable me dijo que sí y me llevó más adelante, donde estaba el cementerio wayuu. Allí había más sombra y aproveché el silencio del entorno para decirle que para tener 15 años tenía una verga grande... "¿usted cree?" preguntó, mientras se sacó el pene que estaba palpitando. 

"Oye, después de todo, no te he preguntado tu nombre ¿cómo te llamas?" LE PREGUNTÉ 

Me dijo su nombre y ahí mismo le dije "¿puedo hacerte otra pregunta, York?" Sí-me dijo- 

"¿puedo tocarte el pene? Es que nunca he tocado uno así de grande"

York se echó a reír y me hizo seña con su cabeza asintiendo. Se recostó en una tumba y se sacó el pene mientras miraba alrededor, como vigilando que nadie nos viera.

Ahí el silencio siguió y lo único que se escuchaba era cómo yo bajaba su pantaloneta para jalar su pene y darle vuelta...hasta que se erectó. 

En ese momento el único lenguaje es la mirada y con la mirada le pregunté si podía chupar. Su mirada era seca pero no veía en él descontento, así que me arrodillé y chupé sus testículos lampiños, son grandes y me los metí completos en la boca, haciéndoles círculo con la punta de mi lengua.

Él sólo me miraba y entendí que estaba a gusto, proseguí haciéndole sexo oral en medio de tanto sol, tumbas y adrenalina. 

Yo no podía creer lo que estaba pasando y viendo en aquel muchachito bien tierno y formado. Tuve el impulso de levantarme y bajarme la sudadera, mostrándole mis nalgas, él no dijo nada, entonces yo volví a subirme la sudadera para volver a bajar, pero él me detuvo y ahí pensé "aquí acabó todo" 

Pero no, estaba equivocado. York me agarró con un sólo brazo y me recostó frente a una tumba de esas... apuntó su enorme pene aproximadamente de unos 19cms y me lo puso en las nalgas, yo no tenía protección, pero tenía muchas ganas de ser penetrado por ese niño. 

Esa fue la tarde de los impulsos y tuve el loco impulso de arquearme para ser penetrado sin condón. Volví a bajar para chupar su jugoso pene y cuando estaba ya lubricado con mi saliva, me apliqué en el ano también y sentí cómo se sostuvo en mi cintura, punteando contundentemente hasta que mi ano empezó a abrirse poco a poco, sintiendo cómo entraba ese grueso pene. 

Debo confesar que me dolía mucho cada embestida, yo sólo mordí mis labios, aguanté y levanté más mis nalgas para que él aprovechara desahogar sus calentura, propia de todo adolescente. 

Me cansé en esa posición y sin sacarme su trozo de mi ano, giré para que él volviera a su posición inicial y fue así como yo solito me moví, dando círculos con mi culo hasta que él apretó una de mis pequeñas nalgas y sentí cómo descargó dentro de mí su leche.

Rápidamente subí mi sudadera y me asusté mucho por lo que acababa de pasar, él limpiaba su pene y yo sólo me alejé.
Cuando volví a la casa de la madre de Joaquín ella estaba en la puerta y al verme me preguntó dónde me había metido, que Joaquín había vuelto y había salido a buscarme algo inquieto. 

Hay impulsos peligrosos, el momento lo disfruté, es hasta el momento la ocasión inesperada más excitante que he vivido, debe ser porque estaba lejos de mí tierra, con in completo desconocido y con un hombrecito en edad de libido alta.

¡Ay, Barrancas, Barrancas... No te olvidaré!

domingo, 25 de octubre de 2020

El jíbaro

 

En Colombia y algunos países de LATAM se entiende el término “jíbaro” como un expendedor de drogas. Inicio entrándolos en contexto porque quizá algunos de mis lectores del extranjero no entiendan.

En lo que llevo experimentando cada aventura sexual con tantos hombres desconocidos, que incluso muchas veces no sé ni cómo se llaman, pude añadir a mi lista a un chico jíbaro.


Así que hoy les relataré sobre Johan. Cierta noche estaba aburrido en casa y tuve el impulso de salir a dar una vuelta, así que me fui al Jardín Botánico, era la hora 7:30p.m. aproximadamente.

A diferencia de otras veces que salgo con intención de lo que surja, esa ocasión salí porque tenía algo en la cabeza y me gusta pensar mientras camino, entonces el Jardín Botánico me parece el lugar perfecto porque se respira aire puro.

Como siempre, el Jardín Botánico estaba lleno en su mayoría de personas haciendo deporte. Hice un par de vueltas alrededor del Jardín Botánico y justo en la plaza que está al lado de la cancha de fútbol me detuve para sentarme un rato. 

De repente sentí que estaban mirando fijamente y era un chico que se notaba estaba en plan cacería. Yo me levanté de ahí porque a leguas se nota que el chico era gay y pues... no me aparecen.

Me levanté y crucé el puente azul que conduce hacia la zona donde están las máquinas del parque donde los chicos hacen barras.

De hecho, dentro de los chicos que estaban haciendo sus demostraciones de habilidad en las barras, estaba un amigo que me vio y se acercó a saludar. Cruzamos palabra alrededor de cinco minutos y seguí mi camino.

Esta vez estaba esquivando al chico gay que venía tras de mí, hasta que me perdí de su vista, haciendo otra vuelta alrededor del Jardín Botánico.

Ya me disponía para ir de regreso a casa, cuando de repente... vi un chico sentado de espaldas y me llamó la atención cómo se veía de espalda. ¡Vaya, apareció distracción para mi vista! 

Él estaba sentado cerca la plaza donde están los asientos de concreto, pero encima de una de esas rocas que hay allí, como mirando hacia la parte oscura. Esa zona es la favorita de la serie parejas que van allí a esconderse, así que no es raro, por ejemplo, ver un guarda de seguridad con cara de casado, besándose en lo oscuro con una mujer o todo lo que pueda pasar por su cabeza. De hecho, había una parejita de adolescentes besándose, uno que otro combo adentrándose a la oscuridad para fumar marihuana y uno que otro jíbaro.

Me ubiqué cerca del chico y me senté en una roca, mirando también hacia lo oscuro.

A ratos miraba hacia donde estaba el chico y le alcanzaba a ver algo en la mano, como un frasco que a ratos inhalaba. Era un frasco con pegante color amarillo que llaman “bóxer” (usado para calzado) 

No sé qué me dio verlo inhalar eso, porque en su mayoría los que inhalan bóxer son los habitantes de calle, pero el chico hasta bien vestido se veía, traía puesto un suéter color blanco con estampados, jean negro, zapatos blancos y algo parecido a un morral pequeño cruzado en su torso, aquí le llaman “riñonera”.

Ese accesorio (riñonera) suele usarlo todo el que vende drogas. Por un momento el chico miró hacia donde yo estaba y me dijo con acento paisa “bien o qué?” (acento paisa es el acento de los que viven en Medellín, para los que no son colombianos) 

Bree: ehh... sí, todo bien 👍🏼 

Él se acomodó la riñonera, como tratándola de esconder, miró hacia mí y se levantó, acercándose a mí 

Johan: tomces qué, parce? ¿Qué está buscando por ahí? Aquí se le tiene 

Señaló su riñonera. Me dio algo de miedo, pero entendí que era jíbaro y lo corroboré cuando me preguntó si buscaba “weed” o perico.

Yo sonreí y le dije que no, que muchas gracias.

Él inhaló nuevamente el frasquito color marrón y regresó a su puesto.


Bree: hey, ¿puedo acercarme?

Johan: hágale 

Bree: ¿Vives por aquí? Nunca te había visto por aquí 

Johan: sí, vivo por aquí hace tres meses 

Bree: sí, eso noto, que no eres de aquí, por tu acento 

Él sonrió y dijo :

¿Sisas, parce? 

Bree: sí, ¿y eso? ¿Qué te trajo a Barranquilla?

Johan: vine a camellar con un tío que vive aquí, yo soy tatuador y me gano algo extra vendiendo dulcesitos (sonrió)

Bree: ah, pero chevere, bienvenido por acá ¿donde trabajas?

Johan: en un local que está por la calle 72 

Bree: oye, por cierto ¿cómo te llamas?

Johan: me llamo Johan, parce ¿y usted?

Le respondí con mi nombre e imitando acento paisa. Él se echó a reír mientras inhalaba pegante.

Johan: ¿vos sos paisa?

Bree: no, no, sólo soy payaso [risas]

Johan: [risas] es que le suena igual y todo 

Su semblante era bastante tranquilo, ya el pegante estaba haciendo su reacción, pues a ese punto de charlar cosas triviales, él se reía de cualquier tontería que yo dijera.

Johan: pensé que buscabas yerba, te parecés a un parcero que vino a comprar la semana pasada

Bree: ah no, no consumo nada

Johan: todo bien, como lo vi dando vuelta, pensé que buscaba mercancía 

Bree: ah no, yo venía a otra cosa, pero me quedaron mal

Johan: ¿y eso?

Bree: venía porque quedé encontrarme aquí con alguien que me iba a dar tetero 

Él sonrió con los ojos cerrados mientras alejó el frasco de pegante y dijo "¿En serio? ¿querés tetero?"

Bree: la verdad es que sí, pero me iré a casa con las ganas

Obvio yo le estaba mintiendo, porque no había cuadrado encuentro con nadie, pero de alguna manera debía darle entender que quería verga.

Johan: ¡vamos pa' allá!

Bree: ¿Para qué?

Johan: pa darle tetero pues

Me eché a reír y le dije que yo me adelantaba bajando hacia la parte oscura.

Johan bajó después de mí, pero disimulando porque había un grupo de adolescentes fumando. Una vez salieron los muchachitos de allí nos fuimos hacia el arroyito que pasa por todo el medio del Jardín Botánico. 

Estaba perfecto porque todo estaba oscuro, él bajó su cremallera y dejó su verga afuera. Johan es blanco, tiene una piel suave y unos brazos marcados.

Toqué su verga y la estiré "Qué provocativo se ve esto" le dije.

Johan se sentó a la orilla del arroyo y yo me acomodé al lado, incliné mi cabeza y metí su verga en mi boca. Es una verga aproximadamente de 17cms y gruesa, seguí chupando, olvidándome que estábamos ahí, al aire libre. 

Verlo en desinhibición por efecto del pegante que inhalaba me estaba y sabía que debía aprovechar porque quizá no habría pasado si hubiese estado en sus cinco sentidos.

Me encanta bajarles la ropa interior, lo más que pueda, a la hora de hacerles sexo oral, así que con él no fue la excepción, bajé su ropa interior hasta medio muslo, sentía sus muslos duros y los acaricié mientras chupaba sus testículos. Johan suspiraba profundo al sentir mi boca al pague de su hermosa verga.

De un momento a otro, sentí que alguien se acercaba y efectivamente, alguien estaba cerca, era un hombre, pero estaba a cierta distancia, sentado y mirando hacia donde estábamos. Quise terminar ahí, pero al mismo tiempo me dio mucho morbo saber que alguien nos estaba viendo. 

Johan: ¿qué pasó?

Bree: nada, estaba tomando aire [sonreí]

Retomé mi sesión de sexo oral y a ratos miraba hacia donde estaba aquel hombre enseñándonos. Mis movimientos de cabeza y cuello aumentaron mientras chupaba su verga, porque pude notar que aquel hombre se estaba masturbando desde su sitio. Supe que no tenía de qué temer porque estaba guardando distancia. 

De repente nos sorprendió un par de gais que pasaron mirando sin disimular e intentando como unirse, pero obvio ahí interrumpí y me acomodé para esperar que ellos se alejaran, pero no lo hacían. 

Entonces Johan sacó un puñal, se levantó y les dijo: ¡ABRANSE DE AQUÍ, PUES, PIROBOS! 

Ese par de curiosos corrieron como si hubiesen visto al diablo.

"Seguí, pues" dijo Johan. 

Bree: mejor vayamonos a un lugar más sólo porque ya están pasando mucho por aquí 

Johan se subió el pantalón y me dijo que nos ubicaramos detrás de un árbol, donde por cierto, una vez tuve sexo. Yo no estaba tan a gusto porque cada vez más estaban ingresando más a la zona oscura.

Johan: vamos y me la chupa en la pieza, pues

Bree: ¿donde vives?

Johan: por aquí cerca...

Nos levantamos y pasando por el árbol donde una vez tuve sexo, me detuve y me agaché. Johan sonrió y le volví a sacar la verga ahí, pero el mismo par de gais que habían pasado minutos atrás, estaban merodeando, así que salimos de ahí, rumbo a su pieza.

Cuando íbamos rumbo a su apartamento, apareció una muchachita toda coqueta, de buen  cuerpo y usaba short roto. Lo llamó por su nombre y le dio un beso en la mejilla.

Él se emocionó al verla y al parecer era una amiguita de cama. Yo seguí mi camino y él quedó ahí charlando con ella, entre risas y coqueteo. Yo entendí que no debía esperarlo porque era evidente que ese par eran amantes.

Y no me equivoqué, se fueron juntos mientras él agarraba su cintura. 

Definitivamente, como dice el dicho "nadie sabe para quien trabaja".

En todo caso, no estuvo mal el ratico inesperado de morbo con ese paisa lindo. Al menos pude prepararlo para que otra se comiera todo eso [risas]

Volví varias noches a la misma hora justo a ese sector, pero no lo volví a ver. En todo caso, nadie me quita lo chupón.


¡Muchas gracias por seguir esta corta aventura!

FIN


CON CARIÑO,

BREE

domingo, 18 de octubre de 2020

Erick, el tatuador

 En mi corto tiempo por la red social Instagram solo logré cazar a un chico heterosexual, hoy les relataré sobre Erick, un venezolano residente para aquel entonces en Galapa.


Nunca me gustó Instagram porque realmente me parece tedioso entrar a ver fotos de paisajes, platos de sushi, atardeceres con miles de filtros y gente que se cree modelo. A pesar de todo lo anteriormente mencionado, una vez se me cruzó una sugerencia de seguimiento y fue cuando vi la cuenta de Erick.

Eché un vistazo a su cuenta y vi fotos y cortos videos de su trabajo como tatuador. Me llamó mucho la atención porque realmente es un hombre físicamente atractivo. Le seguí y me entretenía viendo sus fotos, una buena excusa para entrar a Instagram tenía.

Debo confesar que nunca he deseado hacerme un tatuaje, me gusta verlo en algunas personas, especialmente en los de piel blanca.

Si quería tener un trato con él, debía acercarme como un posible cliente (así no estuviese interesado en mandarme a tatuar) 

En la biografía de su perfil había un número de contacto para negocios y asesoría. Le seguí y con los días vi que me había seguido de vuelta. No le quise saludar de inmediato porque no quise demostrar el hambre.

Cierto día me atreví a saludarlo 

Bree: Hola, buenas

Erick: ¿qué más, hermano?

Bree: bien, bien ¿cómo estás?

Erick: todo fino, pana 

Bree: estoy viendo tu contenido y se nota eres un profesional en lo que haces 

Erick: gracias, hermano ¿en qué te puedo ayudar?

Bree: bueno, hace rato tengo deseo de mandarme a tatuar por primera vez, pero he estado cotizando con varios, debo decirte que no me han convencido 

Erick: ¿y eso?

Bree: sí, es que observo cómo trabajan y no me da confianza, ademas cobran muy barato y sé que un trabajo merece ser remunerado justamente y no correr a ponerle mi cuerpo al primero que diga ser tatuador y luego me salga más caro

Erick: así es, hermano. Yo cobro lo justo, mantengo asepsia, tengo certificado y llevo 5 años tatuando 

Me rio al recordar esto, porque yo ni tenía idea qué me iba supuestamente a tatuar. Entonces llegó la pregunta clave

Erick: cuéntame ¿qué quieres tatuarte? 

Bree: dos rosas rojas 

Busqué en la web fotos de tatuajes en las nalgas, descargué una y se la envié 

Bree: Mira, algo así es lo que quiero 

Erick: ¿puedo sugerirte un diseño?

Bree: claro que sí 

Entonces me envió un diseño donde las rosas se encontraban rumbo al medio de las nalgas.

Bree: oye, me gusta cómo luce, según lo que veo de tu trabajo, considero tienes criterio 

Erick: bueno, tú me dices cuándo y agendamos la cita, tengo mi local en Galapa, pero si no puedes acercarte hasta acá, puedo atenderte en el local de un pana que vive en Ciudadela Metropolitana, eso sí, te costaría más porque me tocaría tomar transporte por irme hasta ese punto

Bree: no te preocupes, yo no tendría inconveniente por ir hasta Galapa

Erick: vale, entonces tú me dirás ...

Bree: yo estoy ahorrando, entonces cuando tenga el dinero completo yo te vuelvo a contactar ¿vale?

Erick: listo, brother

Le dejé mi número de teléfono y me preguntó dónde vivía, le respondí y prolongué la conversación preguntando cosas como de qué parte de Venezuela era, me dijo que venía de Caracas, pero era de Barquisimeto con su mujer y su bebé. Estuvimos charlando sobre su técnica para dibujar, me contó que su fuerte era pintar rostros. Como yo no puedo estar quieto sin insinuarle al man que me llama la atención que me gusta la verga, le pregunté 

Bree: oye, ¿y si quiero añadir un tatuaje más pequeño y menos elaborado? ¿Cuánto me cobrarías?

Erick: pues depende qué más desees... dime 

Bree: es que quiero una flechita señalando mi ano y una frase que diga “INSERTE AQUÍ”

Me tomé una foto señalando dónde quería el supuesto tatuaje y se la envié.

Me respondió diciendo “esto te cuesta tanto”

El tipo es muy profesional porque no tuvo ninguna reacción ni siquiera me preguntó si era gay (obvio lo supo cuando le dije qué quería tatuarme) pero en esa conversación se limitó a charlar sobre su trabajo y de su experiencia viviendo en Colombia.

Una vez le había mostrado el culo tras de nada (al menos eso pensé en ese momento)  me despedí, no sin antes recordarle mi número y añadí que cualquier cosa, podía escribirme cuando quisiera.

Cierto día le comenté un estado en WhatsApp sobre un tatuaje que hizo. El tipo me saludó muy amable y nos pusimos a chatear. El video que le comenté era uno donde aparecía tatuando a una mujer en una nalga.

Bree: wow, qué chevere... qué envidia estar ahí sintiendo esa aguja 

Erick: a la orden, pana 

No pude ser más puta comentándole eso, pero aunque él estaba todo serio, eso me generaba una tensión sexual. Terminamos hablando de la serie ocasiones que fui a Venezuela y fue buen tema para terminar cuadrando una ida a tomar cerveza. Me dijo que no había lío, el tipo también es intérprete de rap y hip hop. 

Es muy inteligente, compone impresionante lo talentoso que es, al igual de guapo.

Una mañana de día lunes recibí un mensaje suyo al WhatsApp 

Erick: hey, brother ¿estás por ahí?

Bree: hola, Erick! Sí, aquí estoy... ¿qué más?

Erick: todo fino, ¿dónde es que vives? Estoy en Barranquilla 

Le di mi ubicación y afortunadamente para esa época mis padres estaban ausente, porque ambos trabajaban. Me contó que estaba en el centro comprando unas tintas, que si lo invitaba a una cerveza.

Bree: aw, qué chevere, pero en el momento no tengo dinero... si quieres vienes y te invito a almorzar, justo estoy preparando almuerzo

Erick: vale, dime cómo llegar 

Me llamó y lo esperé en un punto. Cuando vi esa estampa de hombre me dio de todo, traía puesto un capri de jean, un esqueleto de esos que usan los chicos que cantan hip hop, color verde y unos zapatos blancos con una gorra blanca, el tatuaje del rostro de su hija en una pantorrilla y sus músculos al descubierto.

Camino a casa dice — falta mucho pa’ llegar?

Bree: ya falta una cuadra 

Erick: es que me estoy orinando 

Bree: ya estamos llegando, aguanta 

Era mediodía, tipo 12:15 , le indiqué dónde estaba el baño y me dediqué a terminar de cocinar. 

Erick: ¿tú vives aquí solo?

Bree: no, yo vivo con mis padres, solo que permanezco solo a esta hora 

Erick: ah, yo pensé que vivías solo, vale 

Bree: no, pero tranquilo, siéntete cómodo, si quieres te presto unas chanclas para que respiren tus pies 

Erick: no, vale, gracias...

Bree: estás en tu casa 

Le serví para que almorzara y me dice “esto se ve bueno” 

Erick: ¿y tú no vas a comer?

Bree: yo almuerzo más tarde porque hace un rato me tomé un yogurt. Pero yo te acompaño tomándome un vaso de jugo.

Me preguntó si podía mostrarme algo, yo deseando que se bajara la cremallera y me mostrara ese bulto a un lado, pero me dice 

Erick: te voy a mostrar un video en YouTube con unos panas que hacen rap conmigo. 

En mi cabeza sonó el soundtrack de freno

Bree: ah, vale, qué chevere

Me mostró como seis videos y nos pusimos a hablar 

Erick: ¿y tus padres te dejan solo todos Los días?

Respondí con uña risa pícara un sí. —imagino las que armas aquí— comentó 

Bree: a veces, muy poco... a veces llega un pelao que trabaja cerca y viene a desordenarse [risas] 

Erick: Epa, así es la cosa? Entonces en cualquier momento puede llegar 

Bree: no, no ... él sabe que no puede llegar sin avisar 

Erick: ¿los vecinos no se dan cuenta? 

Bree: no sé, igual yo sé hacer las cosas 

La conversación se tornó hablando de Las travesuras que hacía dentro  fuera de casa. Erick se reía escuchando todo lo que le decía y miraba siempre hacia la puerta de la calle.

Me daba cierto morbo porque con eso quería decir como “será que vendrá alguien?”

Mientras yo le contaba cualquier cosa, miraba a ratos su bulto, para que él lo notara 

Erick: ¿me prestas el baño?

Bree: claro, pero no te lo lleves [risas] 

En lo que él fue al baño, me ubiqué de espaldas para que cuando él volviera a la sala me viera “acomodándome” el hilo que tenía puesto. Yo me lo puse pensando justamente pensando en la posibilidad de algo morboso. 

Cuando sentí sus pasos acercarse, simulé rascarme una nalga y acomodé mi hilo. 

Erick: tú tienes perr... UYYYY 

Bree: ay, qué pena 

Erick: no vale, tranquilo...

Bree: ¿qué me ibas a preguntar?

Erick: ah, que escuché un perro ¿tienes perro?

Bree: no, esa es la perra de al lado, seguro sintió tu presencia y por eso ladra.

Ese hombre salió del baño como más erecto y acomodándose la verga, yo tragaba en seco y ya había un momento como más tenso

Bree: Erick, ¿puedo preguntarte algo?

Erick: claro, dime 

Bree: ¿alguna vez has puesto a chupar a un gay?

Erick: nada, brother ¿por qué?

Bree: nada, es que... me tienes mal 

Erick: ¿si? ¿Por qué?

Bree: perdón por lo que voy a decir, pero me inquieta verte la entrepierna 

Erick miró a la puerta y se sentó en el sofá, se acomodó la verga a un lado y entonces le pregunté si podía mostrarle un video haciéndole sexo oral a un tipo. Ahí lo puse a ver el video donde le chupo la verga al marido de mi tía. En un momento de alta tensión sexual le dije 

Bree: ¿puedo tocar?

Erick: ¿pero aquí?

Bree: sí, quédate ahí 

Entonces me agaché. La posición del sofá donde se había sentado daba la espalda a la calle, así que pasé mi mano derecha por encima de su bulto. Cuan agradable fue mi sorpresa cuando me di cuenta que no tenía ropa interior.

Su verga es gruesa, blanca, el glande rosado, una verga jugosa y la saqué del todo, olí su verga y sus bolas, él tenía sus manos reposando en el sofá mientras me miraba sin decir nada y a ratos volteaba.

No me cabía en la boca completa, pero yo seguía intentándolo. Me levanté y me dirigí hacia mi cuarto, desde allá lo llamé y él llegó con la verga afuera. Lo senté en cama mientras él veía porno, y otro escuchaba los gemidos de una actriz porno y verlo ahí piernas abiertas con ese miembro duro me hacía dilatar el ano.

Cuando pude meterme toda esa verga a la boca, él me quedó mirando como impresionado y me agarró por el pelo, se puso en pie y me dio duro por la garganta, recuerdo que quise vomitar, me limpié y seguí chupando. De un momento a otro me puso de espalda, subí mis rodillas borde cama y ese hombre me daba unos brochazos deliciosos.

Casi me dejo penetrar a pelo (sin protección) pero me levanté y busqué el único condón que me quedaba.

No tenía lubricantes así que usé crema para lubricar. Cuando él intentó penetrante, así, sin avisar, sentí un corrientazo en el ano. Inmediatamente me puse de lado y suspendió por un momento, volví a lubricarme, esta vez con saliva, pero se rompió el condón 🤦🏻‍♂️

Le quité el condón y seguí chupando

Erick: ¡Hazme llegar!

Aumenté la succión mientras bajaba su jean hasta lo suyo tobillos y acariciando suavemente sus muslos y su tatuaje del rostro de la hija. Sacó su verga de mi boca mientras se agitaba la verga y me halaba el pelo, me hizo señas que me volteara y eyaculó en mis nalgas. 

Cierro los ojos y me parece estar sintiendo el semen caliente en mis nalgas. Escuché su suspiro profundo y ahí estaba quieto, con un hilo de semen a punto de caer, la bermuda abajo su esqueleto encogido hasta la mirad del abdomen  sudando. 

Me levanté a buscar paños húmedos y lo limpié. Se fue al baño y cuando salió preguntó qué horas eran. YA eran casi las 02:30P.M.

No me dijo nada al respecto, le acompañé a tomar el bus y lo sentí algo incómodo. Lastimosamente no pude sentirlo dentro de mí, pero el condon no colaboró.

De regreso a casa yo venía sonriendo porque no podía creer lo que había pasado.

Luego me daba pena hasta vergüenza mirar sus estados, ya que en realidad yo nunca estuve interesado en tatuarme, pero esa táctica sí me funcionó.

De él volví a saber que viajó a MEdellin y allá le va mejor, hubiese querido poder documentar al menos una foto de ese vergón, pero al menos pude detallarles lo que sucedió en aquel entonces.


A uds, gracias por estos minutos que destinaron para leerme. 

Con cariño, 

Bree

martes, 15 de septiembre de 2020

Cabinas de Bellas Artes

 

Antes de empezar este corto relato, les ofrezco disculpas a mis fieles lectores quienes cada domingo en mi ausencia , entraban al blog y no encontraban material escrito. Suelo tomarme un tiempo y respiro de todo, incluyendo de este espacio que es para ustedes. Muchas gracias por comprender y aquí les va un relato que tengo preparado hace tiempo, a pesar de no ser domingo (día de publicar relato) ¡Aquí vamos!


Hace algunos años estudié en la escuela Bellas Artes de Barranquilla y allí viví muchas experiencias inolvidables, cómo esta que les voy a contar.

Los que conocen la facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico me darán la razón que en ese lugar se respira, aparte de nostalgia, al ser un edificio bastante antiguo y deteriorado, una “libertad” sin igual.

Los chicos y chicas que allí estudian expresan arte con sus manos, sus instrumentos, sus puestas en escena y con su cuerpo. Es muy visto ver hippies buena onda que fuman marihuana en los cubículos donde se practica instrumentos de viento.

Tenía una compañera que estudiaba arte dramático y era novia de Matías, un cubano de estatura baja, brazos y cuerpo marcado. No es Matías un chico guapo, pero ¿qué músico no se ve atractivo así sea feo? Aparte Matías tiene una personalidad arrolladora, bastante típico de la gente de su isla.

Recuerdo que él siempre lucía short con tennis y camisillas tipo esqueleto o sudadera con camisilla y un sombrerito con su estuche de trompeta para todo lado, un caminado imponente que irradiaba testosterona en cada paso que daba, ¡ay! verlo todo crecidito con su trompeta me cortaba la respiración, pero lo que más me cortaba la respiración era ver que siempre se le marcaba su bulto, sobretodo cuando se encontraba con la novia y la besaba delante quien fuera, allí se notaba más su reacción.

Matías y yo no éramos amigos pero nos caíamos bien, compartí varios momentos en los que él estaba presente. Una tarde que me cancelaron una clase, decidí quedarme parchando con algunos conocidos, pero me aburrí de estar con ellos y di una vuelta por el patio, justo donde estaban los cubículos para ejecutar instrumentos de viento, llegué hasta uno de esos cubículos de dónde provenía un sonido de trompeta interpretando un son cubano. Yo sabía que el único que en Bellas Artes hacía sonar la trompeta así, no podía ser más nadie que Matías.

Empujé la puerta y estaba Matías echado al piso en la alfombra ejecutando con los ojos cerrados, hasta ese momento, porque al sentir que había abierto la puerta los abrió  dijo “chico, pásale” y siguió ejecutando la trompeta.

Charlamos un rato sobre música cubana, la preferida de mi abuelo y de allí empezó un trato más seguido entre nosotros.

Yo no paraba de mirar sus brazos sudados y su entrepierna cuando él estaba concentrado leyendo su partitura. Una tarde fui hacia ese cubículo donde me dijo que iba a estar , yo llegué un poco tarde y pensé ya no estaba porque no escuchaba sonido de trompeta, sin embargo me devolví, empujé la puerta y me sorprendí al ver a una chica haciéndole sexo oral a Matías, ¡Dios! Lo que vi fue... ufff, la verga de Matías saliendo de la boca de una marihuanerita de arte dramático. Cerré la puerta y me fui.

Cuando iba rumbo a mi casa me llegó un mensaje de texto que decía “¿dónde estás? ¡? Tenemos que hablar!” Yo le respondí con un “todo bien, no vi nada jajaja”

Un día que nos cruzamos en los pasillos de Bellas Artes, se dirigió a mí todo sonriente y me echó una mano en mi hombro, le dije nuevamente “tranquilo, brother, yo no vi nada, así que no diré nada.” Él me dijo “no espero menos de ti, pero tú sabes...” me dijo que si no tenía nada que hacer lo acompañara al cubículo para que lo grabara en video ejecutando trompeta, yo tenía una clase pero me fui con él para el cubículo.

Mientras sacaba la trompeta del estuche  lo limpiaba dijo:

Matías: la vida hay que gozarla, porque este mundo se está acabando y por eso no hay que perdonársela a ninguna [risas]

Bree: [risas] veo que la tienes clara

Matías: vea, cuando usted tenga el papayazo, como dicen aquí, aprovéchelo... la nena esta andaba atrás y mira no más, le di su tetero 

Bree: eso me pude dar cuenta [risas] y qué tetero!

Matías: ¿ehhhh? 

Bree: [risaa] pues muy concentrada la vi, por cierto, uno te ve ahí todo chiquito y con eso puedes matar a la que sea

Matías: es normal, bro, solo que esta me salió chupona y eso hay que aprovecharlo porque a muchas pareciera que no les gusta, a Karina (su entonces novia) no le gusta mucho.

Cuando escuché decir eso sentí que ese era mi momento para brillar y dije...

Bree: sí, pero es apenas entendible 

Matías: ¿qué cosa? 

Bree: pues que algunas mujeres no les guste hacer sexo oral, así no lo hayan hecho 

Matías: eso digo, bro, muchas dicen que no les gusta pero no han probado 

Bree: ¿qué tal lo hace la pelada esa? 

Matías: tiene talento para la trompeta [risas] podría ser mejor 

Bree: tendría que tomar clases de un gay para que perfeccione 

Matías: ¡¿CÓMO?! 

Bree: [risas] es cierto, no hay mejor sexo oral que una mujer pueda recibir que no sea de otra mujer, lo mismo pasa con los hombres, lo sabe gais lo hacen mejor que las mujeres porque conocen perfectamente cada parte y dónde está el punto que más excita 

Matías: ven acá, ¿tú eres marica o te ha mamado el palo un marica?

Bree: [risas] ya vengo, voy al baño 

Yo soy así, mato al tigre y luego me asusto con el pellejo, tuve ese impulso de comentarle sobre el sexo oral gay 🙊

Volví al cubículo y él ya estaba calentando.

Matías: bro, ¿tienes lista la cámara? Grábame cuando te diga ¿va?

Así lo hice, grabé su recital de ensayo y me fui a otra clase.

Siendo casi las 06:00 P.M. recibí un mensaje de texto de Matías que decía “¿estás aquí en Bellas Artes todavía?” Yo estaba comiendo fritos con unos amigos cerca de allí en una frutera y le respondí que sí. Era increíble cómo ese hombre me hablaba y yo corría de una, me despedí de mis amigos y volví a Bellas Artes, me dijo que estaba en el cubículo y hasta allá me fui.

Me pidió el favor que le tomara unas fotos y un último video que debía enviar por correo. 

Cuando ya terminó de ensayar y mientras guardaba la trompeta en el estuche retomó el tema preguntando 

Matías: ¿ahora sí me vas a responder?

Bree: ¿qué cosa?

Matías: no te hagas el loco, la pregunta que te hice hace rato, ¿eres maricón? 

No le dije que sí, pero tampoco que no. Sin embargo retomé el tema diciendo que yo estaba seguro que un hombre iba a recibir el mejor sexo oral por parte de otro hombre

Matías: ¿si? 

Su mirada cambió inmediatamente y miró fijamente la puerta, mientras se agarró el bulto, marcándoselo con las manos

Matías: ¡asegura bien la puerta! 

Yo le hice caso y en ese momento me latía el corazón a mil.

Cuando de repente... me dice Matías con su acento cubano “¿qué tú piensas de esto?” Y SUAS, me mostró ese invertebrado dormido que ya se veía largo. Yo no supe qué decir, solo me reía cual tonto, porque no esperaba esa reacción de Matías. 

Bree: pues... creo que eso debe hacer mucho daño, bro

Matías se dirigió a la puerta y la ajustó con su espalda, quedándose frente de mi y yo ahí echado en la alfombra mirando su verga hermosa 🙊

Sentí que era el momento y sin más palabras, porque el silencio ya daba apertura a lo que querían , decidí tocársela, la halé y la miré mucho, olía a orín, pero no me importó y le chupé las bolas mientras le bajaba la sudadera hasta las rodillas y afirmaba mis manos en su sudadera para sostenerme y seguir mamamando.

Por más que trate de describirles cómo se veía su rostro de impresionado mientras yo parecía ternero huérfano , creo que no lograré describir lo rico que se veía atento a mi chupada. FUe la primera vez que la garganta me dolió al chupar verga, lo más delicioso fue ver cómo eyaculó y dejó esa leche en la alfombra. Me dijo “Wow, nunca me habían hecho llegar a punta de chupones.”

Me preguntó si tenía papel para limpiar la alfombra y saqué un cuaderno para intentar ocultar la evidencia.

No fue la única vez que le mamé la verga al cubano, a veces iba a su casa donde vivía con roomates y se lo mamaba mientras fumaba él marihuana. No pasó de ahí, hubiese querido ser penetrado por ese hombre, pero inolvidable su entrepierna.

–Fin–


¡Gracias por tu visita!

CON cariño, 

Bree 

domingo, 9 de agosto de 2020

Me acosté con un sicario

 

De todas las aventuras sexuales que he tenido, pocas son las veces que he logrado saber a profundidad de los hombres con los que me he acostado. Con el tiempo me he enterado, incluso, de sus ocupaciones y hoy vengo a relatarles un corto relato sobre Alain, el sicario.

Transcurría el mes de agosto de 2018 cuando una mañana de domingo recibí un mensaje por WhatsApp de un número desconocido con un mal escrito saludo que decía “ola.”

Para aquel entonces empezaba a poner en práctica mi metodología de cazar curiosos por medio de mensajes sugestivos que dejaba en lugares estratégicos donde había afluencia de hombres. Lo que apenas leen mi blog deben saber que anteriormente escribía en unos papelitos y de esa manera me contactaron muchos hombres con los cuales estuve y resultó bastante efectivo.

Cuando respondí aquel saludo con un “¿Quién es?” me respondieron con una foto del papelito que había dejado en una cancha de fútbol, dicho mensaje decía: “Quieres que te ordeñe con mi boca y/o mi culo? Absoluta discreción, llámame.” Y obvio escribía el número de celular que utilizaba para esto.

Bree: Ahhh... claro, ¿donde lo encontraste?

Alain: me lo encontré en un poste que hay por el parque

Bree: [risas] ¿hace cuánto lo encontraste?

Alain: no me acuerdo porque yo lo tenía guardado en la billetera y ahora lo volví a ver.

Recuerdo que fue muy directo al preguntar si ese mensaje era cierto y si podía llegar, le dije que sí, aprovechando que estaba solo en casa. Así que rápidamente me hice un lavado anal, le envié ubicación y en treinta minutos ya estaba en casa.

Al abrir la puerta no dijo nada, lo hice pasar y miraba toda mi casa como desconfiado, de entrada no sé qué sentí primero, si miedo o excitación porque eso sí, la testosterona salta a la vista, tenía aspecto de gañán, ordinario y una mirada de pervertido, eso ya es suficiente para mí. Un amigo heterosexual me pregunta porqué razón me gustan tanto ese prototipo de hombre si yo soy tan “culto.” —A mi me gusta lo básico— es lo que le respondo.

Bree: disculpa, ¿cómo te puedo llamar?

Alain: me llamo Jose (con el tiempo me enteré que en realidad se llama Alain, porque lo encontré su perfil en Facebook)

Bree: Ok, Jose... espérame un momento aquí y cuando te llame sigues a la habitación, me voy a vestir con lencería 

Alain: ah bueno

Así que rápidamente me puse un trozo de tela que usaba como un top [risas] algo parecido a una blusa y un hilo dental con medias liguero. Ahí fue cuando lo llamé y él pasó... sentí sus pasos mientras yo estaba en cuatro esperando que procediera. Como sentí que estaba algo tensionado, volteé y lo vi mirando hasta el techo de mi habitación y fijándose hasta en los rincones

Alain: ¡vamos para otro cuarto!

Bree: ¡¿QUE?! bueno, vamos para la habitación de al lado (o sea, la de mis padres) 

Sí, ya sé que estarán diciendo que no respeto el lecho de mis padres al meter a otro hombre en esa cama, pero bueno, cuando hay un macho dispuesto hay que aprovechar. Yo necesitaba darle confianza porque seguramente pensó que yo tenía cámara oculta.

Se bajó la cremallera del jean y dejó al descubierto su bóxer color verde biche, yo me subí a la cama cual perra y él me puso a oler su miembro por encima del bóxer, mientras él seguía viendo para todo lado, pero por un momento se concentró cuando saqué su miembro viril por un lado del bóxer y empecé a chupar esa verga gruesa con una peca en el prepucio.

Me llevé las bolas a la boca y me entusiasmé chupando como me gusta hacerlo. Le bajé el jean hasta las rodillas y me detuvo para sentarse en la cama... yo de atrevido le volví a bajar los pantalones y esta vez se dejó bajar los pantalones para abrir bien sus piernas. Tiene unos muslos hermosos y bien formados.

Alain: ¿tienes condón?

Bree: sí...

—te la quiero meter— me dijo susurrado

Fui por un un condón y se lo puse, pretendía penetrarne a palo seco pero me dolía y le dije que lo hiciera con cuidado, ya que había sentido calambre anal. Alain se afanó y por lo ansioso que estaba en penetrarme, se le rompió el preservativo y por mala suerte tenía un solo preservativo.

Sin embargo, empiné mis nalguitas mientras me puse a seguir chupando su verga y él introdujo dos dedos por mi ano. Así lo hice eyacular. Inmediatamente se levantó como asqueado de verse sucio de su mismo semen... yo le limpié con papel higiénico, él subió su pantalón

Alain: hey, no me escribas, cualquier vaina deja que yo sea el que te escriba

Bree: no te preocupes, ‘Jose’

Afortunadamente ese mismo día, unos minutos después de irse Alain, me contactó un chico que acostumbraba venir a casa cuando estaba solo y me penetró rico, ya que yo había quedado iniciado.

Pasaron muchos días y una tarde lluviosa recibí un mensaje de WhatsApp de Alain donde me saludaba diciendo...

Alain: hey, chúpame la mondá, ¿puedo llegar?

Bree: noooo, tú sabes que yo no vivo solo, no se puede ahora lamentablemente 😐

Alain: ¿y si vienes? Yo estoy solo

Bree: ¿será?

Alain: habla claro y dime enseguida :sí o no

Le pregunté su ubicación y la verdad no estaba tan lejos, me convenció a pesar que había llovido y que no lo conocía suficiente. Sólo me hice un enema, me puse medias ligueros debajo de mi sudadera e hilo.

25 minutos después llegué a su casa, toqué la puerta de la humilde casa, entonces un anciano se asomó en la casa de al lado 

Bree: disculpe, ¿usted sabe si hay alguien aquí?

Anciano chismoso: sí, él siempre está ahí...

Terminando de hablar aquel hombre, Alain medio abrió la puerta y ahí lo vi en bóxer, un interior color rojo algo roto y se le veia el bulto soplado.

La primera impresión fue la típica casa desordenada de un hombre que vive solo, no había muebles, las paredes rayadas con versículos de la Biblia en tiza, una penca de sábila detrás de la puerta y un olor profundo a marihuana.

Me llevó a su cuarto y se acostó en medio de ropa que navegaba en su colchón, la Tv estaba encendida viendo aquel programa unitario llamado Tu Voz Estéreo. Yo no sabía si sentarme, si ponerme a mamar verga inmediatamente o ponerme a limpiar todo 😅 pero bueno, él estaba esperando que yo iniciara , solo veía su celular y se alcanzaba a escuchar unos gemidos, o sea, estaba viendo porno

Alain: ¿trajiste la pantaleta y las medias de puta?

Bree: sí, aquí la traigo...

Esta vez llevé una malla puesta y cuando él me vio en malla le cambió la mirada, me puso a chupar, me intentaba asfixiar con su verga, le gustaba verme con los ojos llorosos y reteniendo la verga en mi garganta. De repente... irrumpió y se levantó afanado, abrió un cajón de una mesa de noche y sacó una caja de fósforos, encendió un cigarro de marihuana y volvió a la cama para continuar...

Cuando retomé la verga continué mamando sus bolas y sus gemidos eran excitantes, me decía que se sentía rico que le chupara los testículos.

Al rato volvió a levantarse buscando algo que al parecer no hallaba, revisaba por todo lado hasta que tomó una veladora y encendió la veladora en un altar improvisado que tenía en un rincón, luego se acercó a otro rincón y encendió otra veladora y sacó una bala que puso al lado de la veladora encendida a la Virgen 🙊

El detalle de la bala al lado de la veladora me inquietó, pero él vivió a la cama, echó El colchón al piso y su rostro ya se veía como tranquilo, porque previo a encender esos dos altares ahí se veía inquieto. Quise concentrarme y lo logré cuando sentí su dedo frotar mi ano con ganas, me permitió subir hasta sus hermosos pectorales y le chupé los pectorales, era delicioso verlo retorcerse cuando chupaba sus pezones, mientras lo masturbaba 

Alain: ¡TE QUIERO CLAVAR! ¿trajiste condón?

Bree: ¡sí, papi!

Puse el condon, me apliqué suficiente lubricación y me senté de espaldas para ir dándome solito en esa verga, él presionaba mi cintura para encajar su verga en mi culo. Cuando ya entró toda, me agarró más fuerte por la cintura y me puso de lado, mi cara quedó viendo uno de esos altares y hasta una oración escrita lo más de particular, porque era de “protección” era de apología al sicariato 🙊 cerré mis ojos y sentía esa verga gruesa entrar suave hasta el fondo.

Me acomodé levantando el culo y ahí ese hombre me agarró más fuerte, embistiéndome con fuerza, sus bolas salpicaban en mis nalgas, rompió mi malla por un lado y me puso en cuatro para seguir penetrándome, sentía todo su peso en mi espalda, así me tenía sometido aguantando verga. Su cabeza reposó en mi hombro derecho y soltó un suspiro eyaculando.

Yo sentía la descarga dentro de mi culo, saqué esa verga de mi culo y aún palpitaba con ese preservativo puesto y lleno de leche. Se puso una mano en el rostro y quedó rendido. Inmediatamente me vestí y salí lo más rápido posible de ahí.

Mientras yo me terminaba de vestir dijo “NOJODA, tronco de polvo.” Ya sabes, calladito.

Solo asentí, él se levantó del colchón, se cubrió con una toalla y me abrió la puerta mientras chocó su puño con el mío 🤜 🤛🏻 

Después de eso volvimos a estar juntos un par de veces y la última vez me confesó bajo los efectos de la marihuana que era sicario, debo confesar que me sentí un poco atemorizado al saberlo, pero ya lo sospechaba, lo único que hice fue reaccionar aparentemente tranquilo y le dije que su secreto estaba seguro conmigo. Lo más chistoso fue que me dijo “ya sabes, si alguna vez necesitas bajar un muñeco, me avisas, todo bien, valecita... si alguien te asara, le damos piso.”

Yo como —je, je muchas gracias, pero dejo todo en manos de Dios—

Fuera de eso, no puedo negar que ese hombre es una fiera en la cama, de esos que todo pasivo necesita.

—FIN—

¡Muchas gracias por tu visita! 


No olvides dejar tu comentario, con cariño 

Bree

sábado, 18 de julio de 2020

El vigilante del parqueadero

Estaba dando vueltas en mi cama sin poder dormir, me pasa cuando me levanto para ir al baño. Una vez regreso a la cama pierdo el sueño, miré la hora y marcaba 03:07 A.M.

Cuando no tengo sueño lo que hago es pensar en sexo, así que abrí mi cajón donde guardo mi lencería y escogí un hilo dental pequeño y me puse un short con una comisilla, gorra, tapabocas y un termo con agua para salir a caminar.

Cerca de casa hay varios parqueaderos, no se me había pasado por la cabeza pasar por ahí, pero era más temprano que la hora en que normalmente salgo a trotar.

El short que me puse jamás lo había usado para salir a la calle, pero era muy de madrugada y como dice el dicho "la noche es cómplice." Pasé por uno de los parqueaderos y estaba algo oscuro, escuché algo así como el sonido de una radio o un dispositivo con música. El oído me guió para saber de qué lado debía pasar. Así que bajé el short antes de pasar por el pedazo donde escuché la música. Se alcanzaba a ver el inicio del hilo.

Vi algo como una silueta de un hombre en una hamaca y un cigarro encendido, yo pasé y escuché un sonido de esos que uno hace cuando llama a alguien, pero yo seguí de largo hasta llegar al final de la cuadra y devolverme para simular una caminata en la cuadra del parqueadero. Me di la vuelta y de regreso volví a pasar y esta vez vi al hombre que tenía una chaqueta color roja con un palo en la mano y mirándome —¡buenos días!— saludé cuando pasé delsbte del vigilante. Lo hice porque él hombre me vio sospechoso al pasar por ahí por primera y a esa hora, entonces ser cortés es un acto que tranquilice en estos casos. 
Tomé otra cuadra y volví a la cuadra por la que estaba el vigilante, seguía con mi short medio abajo y el hilo se podía ver pero no vi al sujeto. 

Otro intento de regreso, pasé por el lado donde inicialmente vi al vigilante, cuando de repente me salió el tipo por detrás. 

—¿Mucho sueño?— le pregunté y él con su cara ruda respondió entre dientes —nada— yo sonreí y me presenté. 

—¿Pa dónde la llevas por ahí?— me preguntó con su voz ronca, yo le respondí que caminaba porque hacia deporte, a lo que él dijo —¿tan temprano?—

—Sí, es que no podía dormir y salí un poco más temprano — respondí. 
Él me miraba sospechoso y le pregunté su nombre, el cual no recuerdo. Consideré que meterle charla haciendo preguntas solo iba a generar más desconfianza en él, así que seguí mi camino y me despedí, pero continué pasando por esa cuadra para seguir dejándole ver mi hilo. Lo que más me gustó es que justo cuando yo pasaba por donde él estaba, lo veía recostado a un carro y volteaba a verme. Definitivamente me gusta ser observado, es un placer casi sexual.

En esas me dieron las 04:15A.M. y decidí irme al parque para hacer mis ejercicios de verdad, esa mañana hice una rutina más corta de algunos 30min porque no había dormido lo suficiente y no me parecía conveniente hacer mucho ejercicio si ya la putería me tenía caminando. Terminé mi corta rutina y me dirigía a casa, cuando me encuentro cara a cara con el vigilante que ya había terminado su turno, iba con su mascarilla puesta y me miró todo rudo. 
Yo alcé mis cejas en señal de saludo y volteamos al tiempo. 
Yo sin pudor bajé mi short y él se detuvo haciéndome señas de acercarme y me preguntó —ven acá, no hay un lugar por ahí?— le respondí que podíamos en un lado oscuro y me dijo que no era buena idea porque ya había gente pasando, pero yo le dije que salía todas las mañanas temprano, a las 04:00A.M. 

—si puedes más temprano, tipo 03:00A.M mejor— añadió. 
Voltee para irme a casa y me sonreí porque no tocamos ni un tema de conversación morboso, pero el tipo captó mi mensaje más que contundente y ya tenía yo un encuentro [risas]

El tipo nada más de verlo por encima tiene un porte con sobredosis de testosterona : piel morena, aproximadamente 1,85 de estatura, cerca de los treinta años, contextura gruesa y lo que más llama la atención, su mentón partido.
Me quedé con esa imagen en la retina y emocionado pensé que al día siguiente posiblemente podría pasar algo con ese macho.

AL DIA SIGUIENTE...

Ya había programado la alarma para despertar más temprano e ir como habíamos quedado, el vigilante me dijo que llegará a su puesto y emocionado me levanté para salir.
Esta vez me fui en sudadera y vestido de oscuro para estar más camuflado en la oscuridad. Pasé por el parqueadero pero esta vez estaba el vigilante con otro compañero suyo, estaban fumando marihuana, obvio simulé porque no iba yo a llegar si había más gente. Ah, pero a lo lejos, haciéndome el tonto, dejé ver un cachetero que llevaba puesto. Llegando al fondo de la cuadra escuché un grito —¡VEN ACÁ!— pero no era el vigilante, era su acompañante 🙊 en ese momento me empezó a temblar todo, las piernas, el corazón me latía a mil y aparte porque la voz que gritó se escuchaba de malandro.

Me acerqué y ambos seguían fumando...
—habla, qué? Todo bien?— me saludó y lanzó dos preguntas, qué hacía por ahí, a lo que respondí que haciendo ejercicio, se echó a reír y lanzó la segunda pregunta tajante —¿la vas a chupar?

Yo me sonreí nervioso y los miré, uno miraba para todo lado y el otro se tocaba el bulto. El tipo con voz de malandro se sacó la verga y se la sacudía —VEN, chúpala— el tipo se recostó en una camioneta con la verga afuera y me dijo que me sentara en una jardinera, quedaba justamente frente de ellos.

Al parecer el vigilante le cimentó a su compañero lo que le había mostrado y ahí estaba yo en medio de dos hombres arrechos, en un lugar solo a merced de sus bajos instintos, ayudado por la marihuana que fumaban. 

Me retiré la mascarilla y me senté a mamar bolas y verga del tipo inesperado. El tipo me agarró por el pelo y me folló la boca, me agarró de las orejas y creo hizo la idea que mi boca era una vagina o un culo.
Me agarró de un mechón mientras se masturbaba, ese hombre estaba como poseído pero se veía excitante porque estaba sin camisa y se veía todo rayadito. 

Eyaculó y me echó la leche en la boca, inmediatamente el vigilante número uno se acercó y ya tenía la verga colgando uffff, qué delicia de verga.

El vigilante seguía fumando mientras yo chupaba cada centímetro, mientras el oro se retiraba y se perdía en la oscuridad del fondo 
El vigilante fue más precoz, pero me echó su leche en la cara.

Mientras me levantaba y limpiaba mi cara, él me hizo seña como diciendo ¡vete de aquí!

Les confieso que sentí mucha adrenalina y susto, pero sin duda de los momentos más excitantes que he experimentado. Do vergas ordeñadas en la madrugada y sin tanto esfuerzo.
Yo le atribuyo estás cosas a la complicidad de la madrugada. 

—Fin—

Gracias por tu visita, con cariño 

Bree Rincón 

sábado, 4 de julio de 2020

El flaco tímido

Hora 04:44 A.M. me disponía a salir a caminar como de costumbre, cuando a lo lejos vi un reciclador que se acercaba en su bicicleta, intenté bajar sutilmente mi pantaloneta para dejar ver el hilo dental, pero el hombre pasó y no vio hacia donde yo estaba. Sin embargo lo vi y no estaba mal.

Dos días después cuando ya era la hora 06:00 A.M. y estaba llegando a casa, mientras cerraba la reja de mi casa volvió a pasar el hombre, ya la luz estaba afuera y varios vecinos del sector barriendo el frente de sus casas y sacando la basura. 

El hombre llegó diagonal a mi casa, revisó unas bolsas, sacó unas latas y cuando ya se iba pasó frente a mi casa y muy amable saludó "buenos días, hermanito", yo respondí su saludo, pero tampoco pude hacer lo que hago cuando veo machos pasar muy temprano (mostrarles el culo)

Así pasó mucho tiempo y sólo cruzabamos palabra saludándonos, el hombre es muy amable, saluda a todo el que se le atraviesa. Hasta que una mañana amanecí con toda la intención fuerte de mostrarle el culo, así que esperé en mi terraza a ver si él pasaba y efectivamente lo vi a lo lejos abriendo unas bolsas.

Aunque ustedes, mis lectores saben que me gusta hacer esto, les confieso que cada que lo hago me da una sensación de tensión en el estómago, me tiemblan las piernas, me late el corazón ... pero la adrenalina siempre me impulsa. 

Es normal que me ponga así, más porque en una ocasión mostré mi culo a un reciclador y el muy amargado me dijo "te voy a picar a punta de machete como me vuelvas a pelar el culo."

En fin, ya les doy por enterados que no todas las veces salgo victorioso. En todo caso, vi a este hombre que traía un jean corto roto que dejaba ver fragmentos de sus muslos, una comisilla o esqueleto color amarillo, gorra, guantes negros y unas de esas imitaciones de calzado Crocs algo desgastados. Miré alrededor y no había nadie en el sector (al menos que yo viera) me bajé la pantaloneta y dejé ver el hilo rojo que había elegido para que este hombre me viera por primera vez lucir para él.
 
Esta foto fue tomada esa madrugada, antes de pasar el protagonista. 

Sentí el ruido de la llanta de su bicicleta acercarse, giré un poco y estaba abriendo unas bolsas, yo tenía un balde cerca y simulé estar depositando algo en el balde para que no se viera como "voy a mostrarle el culo a este tipo."

—buenos días, herman...— sentí por su saludo incompleto que había sido como un frenón verme ahí en hilo dental. 

Yo voltee, subí lentamente mi pantaloneta y le dije —Hola, buenos días—

Noté que su rostro se desdibujó, me miró algo rayado o medio tímido y siguió su camino.
Siempre barro el frente de mi casa al llegar de hacer deporte, así que lo seguí viendo, pero entendí que no le hizo para nada gracia verme así. Lo digo porque se le veía incómodo cuando le tocaba pasar por mi casa, ya no me saludaba sonriente, era más seco. Lo hacía quizá porque se sentía comprometido al verme ahí barriendo. A mi como no me gusta incomodar a nadie, decidí evitarlo cuando pasara.
Ah, pero como a veces soy algo reiterativo, un día cualquiera,  mucho tiempo después, evitando hasta cruzar miradas, decidí mostrar mi culo cada día que le tocaba pasar por mi casa.

Después de barrer, entraba a mi casa, dejaba la puerta medio abierta y como a esa hora aún duermen en casa, puedo ser mas atrevido. Así que cuando lo veía acercarse, dejaba ver mi culo justo cuando él pasaba. 

Me da risa recordar su cara cuando pasa frente a mi casa y echa la mirada hacia mi vivienda como el que no quiere ver.
Así ha seguido siendo, cada lunes, miércoles y viernes pasa sin falta y yo estoy en la puerta mostrando descaradamente mi culito cuando él pasa.

Me he dado cuenta que cuando ya sigue de largo, voltea para ver hacia mi casa y yo nada más me echo a reír mordiendo mis labios, mirando por la ventana sin que él me vea. Pasa dos veces por la mañana: cuando va subiendo y luego de bajada.

Probablemente cambió su actitud conmigo porque mi actuar le pareció atrevido, por eso guarda distancia. Quizá piensa que si me saluda me va a dar motivos para que yo lo aborde, pero en este caso me conformo con que me robo su mirada esos tres días de la semana. Finalmente, por ahí dicen que los ojos no se cansan de mirar. 

Me excita ver como mira a mi casa cuando pasa en frente, porque él sabe que ahí va a ver mi culo y sabe que lo hago para que él vea.

No sé si un día me anime a abordarlo, pero por lo pronto me aferro al dicho que dice "tanto va el agua al cántaro, hasta que se llena."

Si llega a pasar algo con él, uds saben que yo se los hago saber.

¡Hasta un próximo relato!

Con cariño,

Bree Rincón 

jueves, 25 de junio de 2020

Morbo matutino

El origen:

Hace unos meses me mudé y desde entonces en mi nuevo vecindario he hecho hasta para repartir. Tengo vecinitos interesantes, hasta encajan en mi gusto.

El año pasado en uno de esos partidos del Júnior, un domingo por la tarde, salí a buscar unos helados para un sobrino que estaba de visita en casa.
Salí a los alrededores y buscando un lugar donde conseguir helado. Pasé justo frente de un estadero en el que proyectaban la transmisión del partido de fútbol. 

Como era de esperarse, estaba lleno de hombres gritando eufóricos y tomando cerveza.
Ese tipo de lugares me atrae mucho por obvias razones, había mucho macho atractivo allí, así que rápidamente escanee el panorama.

Seguí de largo y encontré una heladería. De regreso a casa, volví a mirar hacia el estadero y me tropecé con la mirada de un muchacho que se le veía algo tomado. No era muy atractivo, pero su rostro reflejaba ser algo "hot."

Recuerdo que lucía un suéter del Junior y una pantaloneta color roja, que por cierto, se le marcaba todo el bulto, se veía erecto.
Él se dio cuenta de mi mirada y me miró de frente, mientas tenía una botella de cerveza en la mano. Me sentí intimidado y hasta miedo me dio porque no me gusta mirar fijamente a extraños, ya que puede resultar algo incómodo y hasta peligroso. 

Apresuré el paso y me fui a casa, pero teniendo en la retina esa expresión de hombre morboso y su bulto bastante notorio.

Desde aquel entonces no lo había vuelto a ver, hasta que no hace mucho, estando ya en cuarentena, fui a hacer unas compras. Rumbo al supermercado lo volví a ver, pero él no me vio.

Cuando estaba yo en la caja del supermercado cancelando, lo vi nuevamente en el supermercado, escogiendo un paquete de pastas, terminé mi compra y salí de inmediato. 

El reencuentro morboso:

Desde que el gobierno decretó poder hacer deporte en los parques, retomé mi rutina de ejercicios matutinos. Siempre empiezo caminando y sigo trotando, los que me conocen por mis aventuras saben que suelo usar hilo dental debajo de mi ropa, especialmente cuando voy a hacer deporte. 
Hace aproximadamente tres semanas, estaba trotando alrededor del parque y vi la silueta de un muchacho asomado en la ventana de una casa que está justo frente al parque donde voy a hacer deporte. Cuando volví a pasar justo por la casa donde había un muchacho asomado en la ventana, me di cuenta que dicho muchacho era el mismo que había visto en aquel estadero con cara de morboso. 

Era aproximadamente la hora 04:45 A M. me entró un sustico, pero como tengo mis mañas, haciendo mi tercera vuelta trotando, bajé disimuladamente mi sudadera para dejar ver mi hilo, mientras simulaba amarrar los cordones de mis zapatos. Obvio para que él lo notara, amarré el cordón y seguí trotando al rededor del parque.

A la cuarta vuelta, pasé y miré hacia la casa. Ahí estaba el muchacho, me quedó mirando cuando pasé y eso me dio entender que había notado mi culo en hilo.

A la quinta vuelta, al pasar justo frente a su casa, vi que me hizo señas para que me acercara, pero yo miré sutilmente y seguí trotando porque ya eran casi las 05:00 A.M. y había más personal alrededor, así que ignoré ese llamado. Me dirigí hacia otra zona del parque para seguir ejercitándome hasta que me fui a casa.

La semana pasada, siendo el día martes, fui como de costumbre al parque a hacer mi rutina. 
Esta vez cuando ya llevaba mi segunda vuelta lo volví a ver, me miró fijamente y me hizo señas para que me acercara. Yo le hice señas de "espera."

Cuando iba frente a su casa durante la siguiente vuelta, me acerqué y lo saludé 

-- Qué hubo, todo bien?-- le dije.
Pero él no dijo nada. Yo me sentí como un cuero o como dicen en Argentina, me sentí como cual pelotudo. 

--Disculpa, ¿son ideas o me estabas llamando? Le pregunté. Entonces él ésta vez me dijo -- sí, es que te vi cuando pasaste y me mostraste el culo-- yo no sabía qué más decir y me sonreí. Cuando bajé la mirada lo vi que se estaba masturbando mientras hablaba.

Yo voltee y había más gente pasando, por lo que yo no estaba muy cómodo. Él me decía desde adentro de su casa -- muestrame el culo pa pajearme, estoy arrecho--

Ahí como pude, giré para que él observara el momento cuando le mostrara mi hilo. Lohice rápidamente y él seguía masturbándose ¡DIOS! uds no imaginan lo provocativa que tiene esa verga.

-- ¡Agárramela!-- me dijo
Yo me eché a reír y le dije que estaba loco, sin embargo insistía que le tocara la verga hasta que me animé. Le froté la verga varias veces, disimuladamente y me fui. Él me dijo -- ¿me vas a dejar así?-- 
Yo me fui rápidamente porque pensé nos estaban viendo ahí. Di un par de vueltas más y me marché a casa.

Al día siguiente salí más temprano de casa hacia el parque con la firme intención de poder volverlo a ver y quizá lograr hacer algo más. 
Me llevé un hilo dental diferente y justo empezando a trotar, mientras pasaba por su casa, él volvió a llamarme. Ésta vez fui de inmediato, aprovechando no había mucha gente al rededor. Ahí estaba el muchacho jalándose la verga y me dijo --¡Agárramela!--

--ven acá, ¿tú no me puedes abrir y te la chupo ahí en la sala?-- le pregunté a lo que él sin titubear me dijo que sí.  Entonces abrió la puerta y entré cuidadosamente. 

De inmediato me agaché, quité mi mascarilla y me tapé la boca con esa verga. Tenía tanto tiempo sin tener una verga en frente que parecía yo un ternero huérfano mamando. 

Repito que él no es atractivo, pero tiene ese aire de arrecho que todo hombre debería tener, además esa verga de buen tamaño ufff

--Voltéate-- me dijo. Así que me levanté y me sostuve de la ventana mientras bajaba mi sudadera para mostrarle el culo en hilo. 

---¿Por qué te gusta usar hilo?-- me preguntó. A lo que le respondí que las perras usábamos eso. 
Me apretaba las nalgas con sus manos y pedía que me echara saliva en el ano. Cuando de repente... sentí que me estaba punteando y me detuve; le dije que sin condón no lo hacía y él solo se le sentía esa respiración agitada.

--entonces sigue chupándola-- me dijo.
Me arrodillé frente a él y terminé de bajarle su pantaloneta, se la bajé hasta los tobillos.

Metí sus bolas en mi boca y él me miraba detenidamente mientras chupaba sus bolas. Mi adrenalina estaba en su punto porque él no vive solo, su familia estaba durmiendo y cualquier ruido podía despertar a alguien. Sin embargo, usando solo mi boca me llevé esa verga provocativa hasta el pegue de la garganta. Solo movía mi cuello, dando círculos con los ojos cerrados. Yo sentía su verga palpitar en mi boca y mientras yo acariciaba sus muslos. Ya me dolían las rodillas, pero sentí la presión de su verga y la saqué de mi boca. 

Justo en ese momento, eyaculó abundante... parte de su leche cayó en mi suéter, así que me levanté y abrí la puerta para salir. 

--¿Cuándo te la dejas meter por ese culo?-- me preguntó mientras me iba. Yo sonreí poniéndome mi mascarilla y le dije que pronto.

Desde ese día él me espera cuando pasó, me hace señas, pero no he vuelto, no porque no quiera. Solo hago bien las cosas para que la gente no empiece a notar que frecuento esa casa muy temprano. Aparte no siempre voy a querer adrenalina. Él hecho es que, ahí tengo esa otra opción, no le he dado culo porque ando sin preservativos y a veces amanezco sin ganas (algo normal) pero sé que llegará el día en que me deje clavar de ese hombre que resultó ser mejor de lo que imaginé. 

Continuará...

Si te gustó este corto relato, háztelo saber, si no, también. 

¡gracias por tu visita!

domingo, 12 de abril de 2020

Primera mamada grupal en Semana Santa

¡Hola, morbosillos y morbosillos!

A propósito de la Semana Mayor (o Semana Santa, como muchos la conocen) en el capítulo de hoy les traigo un recuerdo sobre una de mis primeras aventuras vividas cuando era un adolescente.

Tenía yo catorce años y ya saben que es una etapa bastante cachonda, ya me masturbaba desde los trece años, pero nada de experiencias sexuales.

Tengo familia en la región de Córdoba, un tío materno vive hace años en esa región de la sabana colombiana. Normalmente mi madre y mi abuela viajaban en Semana Santa a Montería y de allí, a una finca que mi tío tiene en Tierralta. Para esos días una prima de Montería estaba viviendo en mi casa por cuestiones de estudios universitarios; esa Semana Santa mi prima armó viaje para Montería y me dijo «Oye, vamos a pasar Semana Santa a Tierralta» no lo pensé dos veces y dije a ligera un rotundo sí, además porque sólo iría con mi prima.

Cuando yo era pequeño solía ser algo tímido, así que llegar a prácticamente conocer primos era algo que me intimidan, sobretodo porque son más hombres que mujeres, mujeres sólo tengo dos primas.

No olvido la cara de mis primos cuando me vieron llegar, me miraban como bicho raro, yo los distinguía, pero no tenía tanta cercanía, ni confianza, además eran un poco más grandes que yo.

Rápidamente mis primos me integraron y esa timidez inicial se me pasó. Compartía habitación con dos de mis primos. Esos días la pasábamos yendo al rio, los acompañaba a cazar iguanas y llegábamos a casa cayendo la tarde. Recuerdo que el miércoles de esa semana cambiaría todo.

Mis primos tenían un amigo que vivía en la casa de enfrente, Gregorio, recuerdo ese nombre y lo recuerdo porque era más grande que mis primos, ya era mayor de edad, tenía 18 años, pero andaba con mis primos que uno tenía 14 y el otro 16 años. En todo caso recuerdo a Gregorio porque ya se veía hombre y sus pectorales eran bastante llamativos, un cuerpo forjado por fuerza bruta, nada de músculos de gimnasio.

Les confieso que yo me fijaba en la entrepierna de Gregorio mientras él jugaba uno de esos videojuegos. Estaba yo distraido cuando escuché «Burranquilla» entre risas, yo reaccioné riéndome como tonto «¿Burranquilla? Será Barranquilla» corregí.

«Nada, es Burranquilla porque allá buena burra que deben comer» agregó Gregorio en tono de burla. «¿Ya probaste burra?» me preguntó Gregorio, a lo que sorprendido respondí que no, además yo pensé que se referían a una prostituta.

«¡Vamos a acariciar una!» dijo Andrés, uno de mis primos, me convidaron y nos fuimos a caminar por unas hectáreas, no sé cuánto caminé, pero me fui con dos de mis primos y Gregorio.

Ellos todo el tiempo se reían, ahora entiendo que yo les causaba risa, o más bien mi cara de incertidumbre. A lo lejos Vi a la burra, «¡TOÑIIIIIIIITA! Ohhhh, Toñita» llamó Gregorio a la burra. Le miré la cara y ahí supe que no se referían a una prostituta, sino, literal, a una burra.

Empezó Duván, uno de mis primos, se bajó la pantaloneta y ahí le vi esa verga gruesa y torcida a uno de mis primos, cuando veo que Andrés y Gregorio se sacaron la verga masturbándose cada uno como esperando su turno, ajá, yo estaba dándome un caldo de ojo viendo tanta verga suelta.

Yo no hallaba qué hacer o qué decir, miraba para todo lado. Asqueroso me parecía cómo penetraban a esa burra. Antes de llegar el turno de Gregorio para penetrar a la burra, me dijo «Ven, dale tú» yo dije que no, pero ellos insistían entre risas, yo mantuve mi posición y ellos siguieron dándose gusto con la pobre burra.

Durante el regreso a casa de marica no me bajaban, hacían burlas con eso, que la burra era el primer amor de todo macho costeño y cosas de ese tipo, que la burra hacía crecer la verga y apretaban rico con su vagina. Yo no sé si efectivamente la burra influye en el crecimiento del tamaño del pene, pero esos tres traviesillos tenían lo suyo.

Esa noche no pude dormir, pero mirando a mis primos dormir y fijándome en sus piernas y entrepierna. Prácticamente ahí al lado de ellos me masturbé fantaseando con esas vergas.

Al día siguiente en hora de almuerzo Andrés me convidó para ir a una quebrada, dizque a pescar y a agarrar animalitos, obvio iríamos los mismos, esta vez se unió Esteban, otro amigo de mis primos y tipo 02:00p.m emprendimos para la quebrada, un tránsito bajito de rio, allí fuimos. Creo que mi gusto por hacer travesuras al aire libre viene de lo que viví en esas vacaciones.

Después de fallar en intento de cazar animalitos de monte con hondas, nos metimos a bañar en esas aguas. Todos, excepto yo, se quitaron la pantaloneta, sí, ahí tenía cuatro chicos completamente desnudos. Yo me quedé en calzoncillo y un poco alejado.

«¿Tú fuiste el que no comiste burra?» me preguntó ese chico, Esteban.

No le quise responder, porque ya me estaban agarrando de parche, pero ese muchachito Esteban se jalaba la verga mientras hablaba de pie, los demás estaban bajo el agua, pero también jalándosela, ese movimiento se nota.

«A él como que le gusta es la cotopla» (para los que no sepan, COTOPLA es una de las formas de referirse al órgano reproductor masculino) [risas] exclamó Gregorio entre burlas y todos se reían, pero ahí sí me reí.

«¿Si ven? Ahí sí te ríes.» Añadió Gregorio.
«¿Quieres chupar mondá? Yo te pongo»  

No dije que sí, pero tampoco que no, sólo sonreí y me acerqué. Me hice al lado de Gregorio y me puso a masturbar lo mientras los demás se reían y se jalaban la verga viéndome.

«Pero chúpala» dijo Duván, uno de mis primos y ahí fue cuando la fiesta empezó. La verga de Gregorio no me cabía en la boca y me daba como ganas de vomitar.

«¡Vámonos detrás de aquel palo, ve!» sugirió Esteban, pero Gregorio dijo que era mejor en el agua porque podíamos disimular.

Al terminar de chuparle la verga a Gregorio se puso cerca de mi y agarré su verga para seguir con él, ya era la segunda verga que llevaba a la boca, mis ojos botaban lágrimas por tanto chupar y por esa sensación de vómito que me daba cuando follaban mi boca.

De un momento a otro yo estaba arrodillado en medio de ese lugar, chupando tres vergas, excepto la de Esteban porque él estaba algo alarma.

Andrés me agarraba la cabeza para embutirme con la verga de Duván, lo mismo hacía cuando pasaba a la verga de Gregorio y por supuesto, cuando le chupaba su verga 

La primera chorreada de leche en la cara que recibí fue la de Duván, él se retiró a bañarse y seguí con Andrés y Gregorio. Esteban sólo miraba.

Gregorio se vino en mi boca, pero yo inmediatamente boté el semen al agua porque me dió asco, a Andrés lo hice eyacular masturbándolo.

Ya casi caía la tarde volvimos a casa. Cenamos, nos bañamos , pero me daba como vergüenza mirarlos después de eso y ellos poco me hablaban. Me sentí incómodo, que no quería ni entrar a la habitación.

Esa noche me quedé dormido en una hamaca que estaba en el pasillo del patio, con tal de no verlos. Al día siguiente mi tía me preguntó porqué había dormido afuera y no en el cuarto, que si estaba peleado con mis primos, si era así, que le dijera. Pero yo sonreí y le dije que nunca había dormido en hamaca y me había quedado dormido.

El viernes santo en horas de la tarde me senté junto a mis tíos a ver una de esas películas de la muerte de Jesús, eran tipo 5:00p.m 

«¡BUENAS! ¿Están los pelaos?» saludó y preguntó Gregorio.
«Entra Gollo, están en el cuarto» respondió mi tía.

La llegada de Gregorio me puso nervioso y a la vez ansioso, porque me daba vergüenza verles la cara, pero al mismo tiempo quería estar allá adentro.

De repente, Andrés gritó mi nombre desde allá «¡VEN ACÁAAAAAA!» 
Me dirigí hacia el cuarto y allí estaban "viendo una película" 

Gregorio: — Ajá, y ¿tú qué?
Bree: — nada
Gregorio— ¿Cuándo te vas pa Barranquilla?
Bree: — el lunes temprano
Gregorio: ¿Pa cuándo la despedida? [Carcajadas]

Vi a mis primos reírse y me sentí a gusto. Mientras jugaban Mario Bross me convertí en la perra chupadora de Gregorio y mis primos, es excitante recordar que solo alumbraba en la habitación la luz del televisor, las luces estaban apagadas y esos chicos sin boxers.

Chupándole la verga a los tres al tiempo tocaron la puerta, yo salté y me ubiqué en una cama, mis primos y Gregorio fingieron jugar «¿QUÉ PASÓ?» dijo Andrés.

«¡Abran, soy yo!» era Esteban, cuando supimos era él, yo volví a ubicarme para seguir chupando y miraba a Esteban.

Esta vez Esteban sí bajó su pantaloneta color roja y se acercó cuando Duván se retiró para buscar algo en la cocina y a la vez a vigilar que no entrara nadie más.

Así fue como experimenté hacer sexo oral grupal, no me arrepiento de haber ido a ese pueblo de clima super caliente. Siempre evoca mi memoria para estos días que fui la perra de cuatro machos vergones.

—FIN—

¡GRACIAS POR TU VISITA!
Me encantaría leer tu comentario, déjamelo y responderé.

Hasta una próxima entrega.

sábado, 28 de marzo de 2020

La putería en tiempos del Coronavirus 🦠 [FINAL]


Continuación...


... entendí la intención, agarré con mi mano izquierda su verga lubricando, agité su miembro, miré alrededor y me incliné hacia su entrepierna, observé de cerca esa verga erecta y me llevé los testículos a la boca, haciéndole círculos con la punta de la lengua, halé sus testículos con mis labios y procedí inmediatamente a su miembro erecto.

No es un pene grande, pero un tamaño promedio erecto, manejado por un cuerpo delicioso, abrí mi boca lo más que pude y empecé a succionar, jalando la verga, como felino hambriento  devorando una presa; así me sentía pues llevaba tiempo sin disfrutar sexo oral.

«Me voy a llegar» dijo aquel hombre, saqué su miembro de mi boca y con la boca húmeda de babas le dije «Aguanta un poco, quiero seguir»

Ojalá hubiese podido grabar la expresión de su rostro al ver cómo le hacía sexo oral, me miraba como queriendo decir que le gustaba. Tímidamente me agarró una nalga. Eso me gustó y menee mi culito.

«No te muevas que se mueve el carro y nos pillan» susurró el taxista. Sentí su verga en mi garganta y ahí fue cuando me agarró fuerte por la cabeza para prolongar su verga en mi boca, pero casi vomito y la saqué.

«¿Será que me grabas chupándote la verga con mi cel?» le pregunté. Asintió con su cabeza y saqué mi celular torpemente del bolsillo para entregárselo.
Le indiqué cómo hacerlo y continué mamando verga con muchas ganas, él no duró mucho grabando y dejó el celular a un lado. Le bajé más sus pantalones y acaricié sus muslos mientras agilizaba los movimientos de mi cabeza mamando.


«Aguanta, aguanta» me decía con voz entrecortada. Los movimientos de mi cuello y cabeza mientras tenía esa verga en mi boca produjeron que me volviese a agarrar fuerte por la cabeza y se empezó a mover, como follándome la boca, me sentí incómodo en esa posición, pero cuando hay alma de perra nada de eso cuenta.

Soltó un chorro de semen y yo dejé que eyaculara en mi cara. Yo parecía un raspao’ de $1500 chorreado de leche condensada. El hombre agarró una toalla que tenía a un lado y se limpió toda la leche que le ayudé a sacar.

Me reí con la cara chorreada y él lo hizo tímidamente. «¿Me das tu número para pedir tu servicio cuando lo necesite?» le pregunté y él me lo facilitó.

Limpié mi cara y nos fuimos del lugar. Me trajo a casa y cuando ya se iba me dijo «Gracias...»
«Gracias a usted» le respondí pícaramente.

«Ya sabes, me escribes normal, que la mujer revisa mi celular» advirtió. Me despedí guiñando y así fue mi breve mamada en medio de esta circunstancia del Covid-19.

Sé que al leer esta continuación preguntarán dónde está el video de aquella mamada. Pues qué puntería tan mala, no enfocó donde era y además me falló el almacenamiento del celular.

-FIN-

¡Gracias por tomarte un tiempo y por tu paciencia!

Espero sus comentarios, estaré actualizando mi contenido en el blog durante esta temporada, donde no puedo compartir videos por obvias razones, mientras superamos la pandemia.

Ah, y recuerda, QUÉDATE EN CASA. Y aprovecha para ponerte al día con mis relatos, si eres nuevo/a lector/a.

Hasta una nueva entrega, mis morbosillos. 😉

martes, 24 de marzo de 2020

La putería en los tiempos de pandemia🦠


Venía en reposo anal desde hacía casi mes y medio a causa de unas laceraciones por tener sexo con poca lubricación con un hombre dotado; pero ese no es el tema de este relato.

En Colombia se están tomando medidas para evitar la propagación del Covid-19, por tal razón hoy 24 de marzo se inicia cuarentena durante 19 días, como la mayoría de los colombianos, yo salí esta tarde a hacer unas compras para abastecimiento. Fui el elegido para ir a realizar las compras.

Todos estos días sin sexo me tienen con la libido por las nubes, así que cuando me estaba alistando para salir, decidí abrir mi cajón escondido donde guardo mi lencería femenina y la sensualidad se me activó al ver mis trapitos, escogí una malla con hilo rojo, algo llamativo. El rojo es un color que atrapa a cualquier macho a la hora de lucir lencería.

Mientras iba caminando hacia el supermercado sentía el hilo rozar en mi ano y esa sensación me hacía ver a cuanto hombre transitaba.

Cuando llegué a la puerta del supermercado vi en el parqueadero a un taxista maduro que decía a todo mundo que pasaba “¡A LA ORDEN, TAXI!” a mí me llamó la atención porque se veía todavía enterito, o sea, bastante atractivo, además se le marcaba un bulto que acaparó mi atención. Lo miré sutil y me dijo

Taxista: —Habla, flaco ¿taxi?
Bree: — ahora no, en un rato
Taxista: — todo bien, mijo

Hoy amanecí que quería comerme hasta un poste de electricidad, vi muchos hombres con testosterona en su punto. Hice rápidamente lo que me encargaron comprar, salí del supermercado con mis bolsas y el taxista no estaba, miré a mi alrededor y por ahí no estaba el señor taxista, otro taxista poco agraciado me miró, ofreciendo taxi y le dije “gracias, estoy esperando a alguien”.

Ya llevaba casi 10 minutos ahí esperando y me daba vergüenza estar ahí y nada que aparecía el maduro que había visto al entrar, pero nada.
Me iba dirigiendo al otro señor, cuando de repente... vi al maduro atractivo con su mascarilla puesta, lo miré y le hice señas. Se bajó y me dijo que por turno le correspondía al otro taxista que estaba en espera, pero yo le dije

Bree: —no, yo quiero que me lleves tú
Taxista: — [risas] ¿así es la vaina?
Bree: sí, es que ese otro señor tiene cara de amargado, además yo le dije que te estaba esperando
Taxista: — ah bacano, ¿pa’ onde vas?

Le indiqué la dirección y me ayudó a subir las bolsas. El taxi no era lujoso pero no me importó, al menos tiene aire y vidrios polarizados, con eso ya tenía para poner mi anzuelo.
El tipo es bastante jovial, conversador, cuando ya estábamos rumbo a mi destino, le pregunté si ya estaba listo para la cuarentena y me dijo que estaba “embolatado” porque todo estaba quieto, le pregunté si trabajaba con plataformas de servicio...

Bree: — ... pero tú trabajas con plataforma como Uber, inDriver...
Taxista: — aro, aro, yo uso eso
Bree: — entonces podrás trabajar por ese medio, ya que es permitido
Taxista: — ¿así es la vaina?
Bree: — sí, así que, ahí tienes opción
Taxista: — pero no es lo mismo, marica, en todo caso ahí se hace lo que se pueda
Bree: — al menos culea mucho, no hay de otra: ver TV, navegar en internet, comer, culear y así sucesivamente hasta que todo llegue a su normalidad
Taxista: — [risas] joa sí
Bree: — pobre mujer tuya... y qué envidia... ¿cuántos años tienes?
Taxista: — 54 años... ¿envidia por qué? ¿No tienes costilla? (Haciendo referencia a si tenía mujer)
Bree: nombe, no tengo costilla, pero la envidia es por tu mujer...

En ese momento el maduro me miró fijamente y agregó...

Taxista: — ¿así es la vaina? [risas] pero a mí no me gustan los hombres, mijo
Bree: — [risas] me parece perfecto, igual sólo es un decir...

Disimuladamente me acomodé el jean, bajándolo a propósito cuidadosamente para que se alcanzara a ver mi malla sexy ... y lo logré.

El taxista miró por reojo

Taxista: — uy, ¿y eso?
Bree: — ¿qué cosa?
Taxista: — nada [risas]
Bree: — ay, pero diiiime... no seas malo
Taxista: — eso que tienes puesto [risa tímida]

Respondí fingiendo timidez

Bree: — qué pena, pensé que no habías visto, es que me lo puse porque en un rato tengo un encuentro para aprovechar antes de la cuarentena oficial
Taxista: — ¿Sisa? Eres la verga [risas]
Bree: — ¿verga? [risas]
Taxista: — la buena, mijo [risas]
Bree: — ¿será que puedo tomarme una foto para mandársela al man con el que posiblemente me voy a ver?
Taxista: — No le eche mente, mijo
Bree: — pero debo bajarme un poquito el jean ¿no te molesta?
Taxista: — dale, dale

En realidad le mentí diciéndole que tenía plan sexual, pero debía justificar la lencería, así que hasta el momento el simple hecho de atrapar su mirada, me tenía excitado

Taxista: — Las tienes bonitas
Bree: — ¿Qué cosa?
Taxista: — las nalgas
Bree: — ¿te parece?
Taxista: — sísa...
Bree: — ay gracias... no es mucho, pero es lo que hay...

Ahí fue dónde me bajé un poco más el jean y me puse de lado para “hacerme otra foto”.

Bree: — menos mal tienes vidrios polarizados, por eso te esperé, porque el otro señor no tenía vidrios  oscuros
Taxista: — bueno ya sabes... a la orden y gracias
Bree: — nombe, Gracias a ti, yo que fueses tú
Taxista: — ¡eche! ¿Yo por qué?
Bree:— porque me inspiraste bacanidad y porque los hombres conservados me llaman atención, perdón por decir eso

Taxista: — [risas] ¿así es la vaina?
Bree: sí, de hecho tengo una fantasía
Taxista: — ¿Cuál?
Bree: — chupársela a un conductor
Taxista: — ¿ah sí?
Bree: — y no sólo eso. También deseo que me acaricien las nalgas en un carro mientras conducen

Yo lo vi mirando  todo lado y agarrandose la entrepierna a ratos

Taxista:— vamo’ a ver...
Bree: — ¿me vas a complacer? Me gustaría sentir esas manos
Taxista:— vamo’ a ver...

Se estacionó debajo de un palo de mango frondoso y ahí le mostré el culo, sentía un corrientazo debido a la sensación de estar a punto de sentir esas manos ásperas en mis nalgas, me puse de ladito mirando hacia afuera y de repente... sentí esa mano en mi culito, en cuanto sentí ese calor... levanté el culito y sentí que su dedo medio hurgaba mi ano con cuidado, no pude evitar gemir sintiendo ese dedo y al mirarlo, él estaba pendiente que nadie pasara y tenía la verga afuera.

Entendí la


El barbero

Steven. Así llamaremos al barbero. Solía ir a su barberia pero mi trato con él era limitado, solo relación cliente-barbero. Hace unos días v...