sábado, 1 de mayo de 2021
Luis pudo haber sido mi primera vez
domingo, 21 de marzo de 2021
El vendedor de plátanos
domingo, 7 de febrero de 2021
Inesperada ocasión
domingo, 25 de octubre de 2020
El jíbaro
En Colombia y algunos países de LATAM se entiende el término “jíbaro” como un expendedor de drogas. Inicio entrándolos en contexto porque quizá algunos de mis lectores del extranjero no entiendan.
En lo que llevo experimentando cada aventura sexual con tantos hombres desconocidos, que incluso muchas veces no sé ni cómo se llaman, pude añadir a mi lista a un chico jíbaro.
Así que hoy les relataré sobre Johan. Cierta noche estaba aburrido en casa y tuve el impulso de salir a dar una vuelta, así que me fui al Jardín Botánico, era la hora 7:30p.m. aproximadamente.
A diferencia de otras veces que salgo con intención de lo que surja, esa ocasión salí porque tenía algo en la cabeza y me gusta pensar mientras camino, entonces el Jardín Botánico me parece el lugar perfecto porque se respira aire puro.
Como siempre, el Jardín Botánico estaba lleno en su mayoría de personas haciendo deporte. Hice un par de vueltas alrededor del Jardín Botánico y justo en la plaza que está al lado de la cancha de fútbol me detuve para sentarme un rato.
De repente sentí que estaban mirando fijamente y era un chico que se notaba estaba en plan cacería. Yo me levanté de ahí porque a leguas se nota que el chico era gay y pues... no me aparecen.
Me levanté y crucé el puente azul que conduce hacia la zona donde están las máquinas del parque donde los chicos hacen barras.
De hecho, dentro de los chicos que estaban haciendo sus demostraciones de habilidad en las barras, estaba un amigo que me vio y se acercó a saludar. Cruzamos palabra alrededor de cinco minutos y seguí mi camino.
Esta vez estaba esquivando al chico gay que venía tras de mí, hasta que me perdí de su vista, haciendo otra vuelta alrededor del Jardín Botánico.
Ya me disponía para ir de regreso a casa, cuando de repente... vi un chico sentado de espaldas y me llamó la atención cómo se veía de espalda. ¡Vaya, apareció distracción para mi vista!
Él estaba sentado cerca la plaza donde están los asientos de concreto, pero encima de una de esas rocas que hay allí, como mirando hacia la parte oscura. Esa zona es la favorita de la serie parejas que van allí a esconderse, así que no es raro, por ejemplo, ver un guarda de seguridad con cara de casado, besándose en lo oscuro con una mujer o todo lo que pueda pasar por su cabeza. De hecho, había una parejita de adolescentes besándose, uno que otro combo adentrándose a la oscuridad para fumar marihuana y uno que otro jíbaro.
Me ubiqué cerca del chico y me senté en una roca, mirando también hacia lo oscuro.
A ratos miraba hacia donde estaba el chico y le alcanzaba a ver algo en la mano, como un frasco que a ratos inhalaba. Era un frasco con pegante color amarillo que llaman “bóxer” (usado para calzado)
No sé qué me dio verlo inhalar eso, porque en su mayoría los que inhalan bóxer son los habitantes de calle, pero el chico hasta bien vestido se veía, traía puesto un suéter color blanco con estampados, jean negro, zapatos blancos y algo parecido a un morral pequeño cruzado en su torso, aquí le llaman “riñonera”.
Ese accesorio (riñonera) suele usarlo todo el que vende drogas. Por un momento el chico miró hacia donde yo estaba y me dijo con acento paisa “bien o qué?” (acento paisa es el acento de los que viven en Medellín, para los que no son colombianos)
Bree: ehh... sí, todo bien 👍🏼
Él se acomodó la riñonera, como tratándola de esconder, miró hacia mí y se levantó, acercándose a mí
Johan: tomces qué, parce? ¿Qué está buscando por ahí? Aquí se le tiene
Señaló su riñonera. Me dio algo de miedo, pero entendí que era jíbaro y lo corroboré cuando me preguntó si buscaba “weed” o perico.
Yo sonreí y le dije que no, que muchas gracias.
Él inhaló nuevamente el frasquito color marrón y regresó a su puesto.
Bree: hey, ¿puedo acercarme?
Johan: hágale
Bree: ¿Vives por aquí? Nunca te había visto por aquí
Johan: sí, vivo por aquí hace tres meses
Bree: sí, eso noto, que no eres de aquí, por tu acento
Él sonrió y dijo :
¿Sisas, parce?
Bree: sí, ¿y eso? ¿Qué te trajo a Barranquilla?
Johan: vine a camellar con un tío que vive aquí, yo soy tatuador y me gano algo extra vendiendo dulcesitos (sonrió)
Bree: ah, pero chevere, bienvenido por acá ¿donde trabajas?
Johan: en un local que está por la calle 72
Bree: oye, por cierto ¿cómo te llamas?
Johan: me llamo Johan, parce ¿y usted?
Le respondí con mi nombre e imitando acento paisa. Él se echó a reír mientras inhalaba pegante.
Johan: ¿vos sos paisa?
Bree: no, no, sólo soy payaso [risas]
Johan: [risas] es que le suena igual y todo
Su semblante era bastante tranquilo, ya el pegante estaba haciendo su reacción, pues a ese punto de charlar cosas triviales, él se reía de cualquier tontería que yo dijera.
Johan: pensé que buscabas yerba, te parecés a un parcero que vino a comprar la semana pasada
Bree: ah no, no consumo nada
Johan: todo bien, como lo vi dando vuelta, pensé que buscaba mercancía
Bree: ah no, yo venía a otra cosa, pero me quedaron mal
Johan: ¿y eso?
Bree: venía porque quedé encontrarme aquí con alguien que me iba a dar tetero
Él sonrió con los ojos cerrados mientras alejó el frasco de pegante y dijo "¿En serio? ¿querés tetero?"
Bree: la verdad es que sí, pero me iré a casa con las ganas
Obvio yo le estaba mintiendo, porque no había cuadrado encuentro con nadie, pero de alguna manera debía darle entender que quería verga.
Johan: ¡vamos pa' allá!
Bree: ¿Para qué?
Johan: pa darle tetero pues
Me eché a reír y le dije que yo me adelantaba bajando hacia la parte oscura.
Johan bajó después de mí, pero disimulando porque había un grupo de adolescentes fumando. Una vez salieron los muchachitos de allí nos fuimos hacia el arroyito que pasa por todo el medio del Jardín Botánico.
Estaba perfecto porque todo estaba oscuro, él bajó su cremallera y dejó su verga afuera. Johan es blanco, tiene una piel suave y unos brazos marcados.
Toqué su verga y la estiré "Qué provocativo se ve esto" le dije.
Johan se sentó a la orilla del arroyo y yo me acomodé al lado, incliné mi cabeza y metí su verga en mi boca. Es una verga aproximadamente de 17cms y gruesa, seguí chupando, olvidándome que estábamos ahí, al aire libre.
Verlo en desinhibición por efecto del pegante que inhalaba me estaba y sabía que debía aprovechar porque quizá no habría pasado si hubiese estado en sus cinco sentidos.
Me encanta bajarles la ropa interior, lo más que pueda, a la hora de hacerles sexo oral, así que con él no fue la excepción, bajé su ropa interior hasta medio muslo, sentía sus muslos duros y los acaricié mientras chupaba sus testículos. Johan suspiraba profundo al sentir mi boca al pague de su hermosa verga.
De un momento a otro, sentí que alguien se acercaba y efectivamente, alguien estaba cerca, era un hombre, pero estaba a cierta distancia, sentado y mirando hacia donde estábamos. Quise terminar ahí, pero al mismo tiempo me dio mucho morbo saber que alguien nos estaba viendo.
Johan: ¿qué pasó?
Bree: nada, estaba tomando aire [sonreí]
Retomé mi sesión de sexo oral y a ratos miraba hacia donde estaba aquel hombre enseñándonos. Mis movimientos de cabeza y cuello aumentaron mientras chupaba su verga, porque pude notar que aquel hombre se estaba masturbando desde su sitio. Supe que no tenía de qué temer porque estaba guardando distancia.
De repente nos sorprendió un par de gais que pasaron mirando sin disimular e intentando como unirse, pero obvio ahí interrumpí y me acomodé para esperar que ellos se alejaran, pero no lo hacían.
Entonces Johan sacó un puñal, se levantó y les dijo: ¡ABRANSE DE AQUÍ, PUES, PIROBOS!
Ese par de curiosos corrieron como si hubiesen visto al diablo.
"Seguí, pues" dijo Johan.
Bree: mejor vayamonos a un lugar más sólo porque ya están pasando mucho por aquí
Johan se subió el pantalón y me dijo que nos ubicaramos detrás de un árbol, donde por cierto, una vez tuve sexo. Yo no estaba tan a gusto porque cada vez más estaban ingresando más a la zona oscura.
Johan: vamos y me la chupa en la pieza, pues
Bree: ¿donde vives?
Johan: por aquí cerca...
Nos levantamos y pasando por el árbol donde una vez tuve sexo, me detuve y me agaché. Johan sonrió y le volví a sacar la verga ahí, pero el mismo par de gais que habían pasado minutos atrás, estaban merodeando, así que salimos de ahí, rumbo a su pieza.
Cuando íbamos rumbo a su apartamento, apareció una muchachita toda coqueta, de buen cuerpo y usaba short roto. Lo llamó por su nombre y le dio un beso en la mejilla.
Él se emocionó al verla y al parecer era una amiguita de cama. Yo seguí mi camino y él quedó ahí charlando con ella, entre risas y coqueteo. Yo entendí que no debía esperarlo porque era evidente que ese par eran amantes.
Y no me equivoqué, se fueron juntos mientras él agarraba su cintura.
Definitivamente, como dice el dicho "nadie sabe para quien trabaja".
En todo caso, no estuvo mal el ratico inesperado de morbo con ese paisa lindo. Al menos pude prepararlo para que otra se comiera todo eso [risas]
Volví varias noches a la misma hora justo a ese sector, pero no lo volví a ver. En todo caso, nadie me quita lo chupón.
¡Muchas gracias por seguir esta corta aventura!
FIN
CON CARIÑO,
BREE
domingo, 18 de octubre de 2020
Erick, el tatuador
En mi corto tiempo por la red social Instagram solo logré cazar a un chico heterosexual, hoy les relataré sobre Erick, un venezolano residente para aquel entonces en Galapa.
Nunca me gustó Instagram porque realmente me parece tedioso entrar a ver fotos de paisajes, platos de sushi, atardeceres con miles de filtros y gente que se cree modelo. A pesar de todo lo anteriormente mencionado, una vez se me cruzó una sugerencia de seguimiento y fue cuando vi la cuenta de Erick.
Eché un vistazo a su cuenta y vi fotos y cortos videos de su trabajo como tatuador. Me llamó mucho la atención porque realmente es un hombre físicamente atractivo. Le seguí y me entretenía viendo sus fotos, una buena excusa para entrar a Instagram tenía.
Debo confesar que nunca he deseado hacerme un tatuaje, me gusta verlo en algunas personas, especialmente en los de piel blanca.
Si quería tener un trato con él, debía acercarme como un posible cliente (así no estuviese interesado en mandarme a tatuar)
En la biografía de su perfil había un número de contacto para negocios y asesoría. Le seguí y con los días vi que me había seguido de vuelta. No le quise saludar de inmediato porque no quise demostrar el hambre.
Cierto día me atreví a saludarlo
Bree: Hola, buenas
Erick: ¿qué más, hermano?
Bree: bien, bien ¿cómo estás?
Erick: todo fino, pana
Bree: estoy viendo tu contenido y se nota eres un profesional en lo que haces
Erick: gracias, hermano ¿en qué te puedo ayudar?
Bree: bueno, hace rato tengo deseo de mandarme a tatuar por primera vez, pero he estado cotizando con varios, debo decirte que no me han convencido
Erick: ¿y eso?
Bree: sí, es que observo cómo trabajan y no me da confianza, ademas cobran muy barato y sé que un trabajo merece ser remunerado justamente y no correr a ponerle mi cuerpo al primero que diga ser tatuador y luego me salga más caro
Erick: así es, hermano. Yo cobro lo justo, mantengo asepsia, tengo certificado y llevo 5 años tatuando
Me rio al recordar esto, porque yo ni tenía idea qué me iba supuestamente a tatuar. Entonces llegó la pregunta clave
Erick: cuéntame ¿qué quieres tatuarte?
Bree: dos rosas rojas
Busqué en la web fotos de tatuajes en las nalgas, descargué una y se la envié
Bree: Mira, algo así es lo que quiero
Erick: ¿puedo sugerirte un diseño?
Bree: claro que sí
Entonces me envió un diseño donde las rosas se encontraban rumbo al medio de las nalgas.
Bree: oye, me gusta cómo luce, según lo que veo de tu trabajo, considero tienes criterio
Erick: bueno, tú me dices cuándo y agendamos la cita, tengo mi local en Galapa, pero si no puedes acercarte hasta acá, puedo atenderte en el local de un pana que vive en Ciudadela Metropolitana, eso sí, te costaría más porque me tocaría tomar transporte por irme hasta ese punto
Bree: no te preocupes, yo no tendría inconveniente por ir hasta Galapa
Erick: vale, entonces tú me dirás ...
Bree: yo estoy ahorrando, entonces cuando tenga el dinero completo yo te vuelvo a contactar ¿vale?
Erick: listo, brother
Le dejé mi número de teléfono y me preguntó dónde vivía, le respondí y prolongué la conversación preguntando cosas como de qué parte de Venezuela era, me dijo que venía de Caracas, pero era de Barquisimeto con su mujer y su bebé. Estuvimos charlando sobre su técnica para dibujar, me contó que su fuerte era pintar rostros. Como yo no puedo estar quieto sin insinuarle al man que me llama la atención que me gusta la verga, le pregunté
Bree: oye, ¿y si quiero añadir un tatuaje más pequeño y menos elaborado? ¿Cuánto me cobrarías?
Erick: pues depende qué más desees... dime
Bree: es que quiero una flechita señalando mi ano y una frase que diga “INSERTE AQUÍ”
Me tomé una foto señalando dónde quería el supuesto tatuaje y se la envié.
Me respondió diciendo “esto te cuesta tanto”
El tipo es muy profesional porque no tuvo ninguna reacción ni siquiera me preguntó si era gay (obvio lo supo cuando le dije qué quería tatuarme) pero en esa conversación se limitó a charlar sobre su trabajo y de su experiencia viviendo en Colombia.
Una vez le había mostrado el culo tras de nada (al menos eso pensé en ese momento) me despedí, no sin antes recordarle mi número y añadí que cualquier cosa, podía escribirme cuando quisiera.
Cierto día le comenté un estado en WhatsApp sobre un tatuaje que hizo. El tipo me saludó muy amable y nos pusimos a chatear. El video que le comenté era uno donde aparecía tatuando a una mujer en una nalga.
Bree: wow, qué chevere... qué envidia estar ahí sintiendo esa aguja
Erick: a la orden, pana
No pude ser más puta comentándole eso, pero aunque él estaba todo serio, eso me generaba una tensión sexual. Terminamos hablando de la serie ocasiones que fui a Venezuela y fue buen tema para terminar cuadrando una ida a tomar cerveza. Me dijo que no había lío, el tipo también es intérprete de rap y hip hop.
Es muy inteligente, compone impresionante lo talentoso que es, al igual de guapo.
Una mañana de día lunes recibí un mensaje suyo al WhatsApp
Erick: hey, brother ¿estás por ahí?
Bree: hola, Erick! Sí, aquí estoy... ¿qué más?
Erick: todo fino, ¿dónde es que vives? Estoy en Barranquilla
Le di mi ubicación y afortunadamente para esa época mis padres estaban ausente, porque ambos trabajaban. Me contó que estaba en el centro comprando unas tintas, que si lo invitaba a una cerveza.
Bree: aw, qué chevere, pero en el momento no tengo dinero... si quieres vienes y te invito a almorzar, justo estoy preparando almuerzo
Erick: vale, dime cómo llegar
Me llamó y lo esperé en un punto. Cuando vi esa estampa de hombre me dio de todo, traía puesto un capri de jean, un esqueleto de esos que usan los chicos que cantan hip hop, color verde y unos zapatos blancos con una gorra blanca, el tatuaje del rostro de su hija en una pantorrilla y sus músculos al descubierto.
Camino a casa dice — falta mucho pa’ llegar?
Bree: ya falta una cuadra
Erick: es que me estoy orinando
Bree: ya estamos llegando, aguanta
Era mediodía, tipo 12:15 , le indiqué dónde estaba el baño y me dediqué a terminar de cocinar.
Erick: ¿tú vives aquí solo?
Bree: no, yo vivo con mis padres, solo que permanezco solo a esta hora
Erick: ah, yo pensé que vivías solo, vale
Bree: no, pero tranquilo, siéntete cómodo, si quieres te presto unas chanclas para que respiren tus pies
Erick: no, vale, gracias...
Bree: estás en tu casa
Le serví para que almorzara y me dice “esto se ve bueno”
Erick: ¿y tú no vas a comer?
Bree: yo almuerzo más tarde porque hace un rato me tomé un yogurt. Pero yo te acompaño tomándome un vaso de jugo.
Me preguntó si podía mostrarme algo, yo deseando que se bajara la cremallera y me mostrara ese bulto a un lado, pero me dice
Erick: te voy a mostrar un video en YouTube con unos panas que hacen rap conmigo.
En mi cabeza sonó el soundtrack de freno
Bree: ah, vale, qué chevere
Me mostró como seis videos y nos pusimos a hablar
Erick: ¿y tus padres te dejan solo todos Los días?
Respondí con uña risa pícara un sí. —imagino las que armas aquí— comentó
Bree: a veces, muy poco... a veces llega un pelao que trabaja cerca y viene a desordenarse [risas]
Erick: Epa, así es la cosa? Entonces en cualquier momento puede llegar
Bree: no, no ... él sabe que no puede llegar sin avisar
Erick: ¿los vecinos no se dan cuenta?
Bree: no sé, igual yo sé hacer las cosas
La conversación se tornó hablando de Las travesuras que hacía dentro fuera de casa. Erick se reía escuchando todo lo que le decía y miraba siempre hacia la puerta de la calle.
Me daba cierto morbo porque con eso quería decir como “será que vendrá alguien?”
Mientras yo le contaba cualquier cosa, miraba a ratos su bulto, para que él lo notara
Erick: ¿me prestas el baño?
Bree: claro, pero no te lo lleves [risas]
En lo que él fue al baño, me ubiqué de espaldas para que cuando él volviera a la sala me viera “acomodándome” el hilo que tenía puesto. Yo me lo puse pensando justamente pensando en la posibilidad de algo morboso.
Cuando sentí sus pasos acercarse, simulé rascarme una nalga y acomodé mi hilo.
Erick: tú tienes perr... UYYYY
Bree: ay, qué pena
Erick: no vale, tranquilo...
Bree: ¿qué me ibas a preguntar?
Erick: ah, que escuché un perro ¿tienes perro?
Bree: no, esa es la perra de al lado, seguro sintió tu presencia y por eso ladra.
Ese hombre salió del baño como más erecto y acomodándose la verga, yo tragaba en seco y ya había un momento como más tenso
Bree: Erick, ¿puedo preguntarte algo?
Erick: claro, dime
Bree: ¿alguna vez has puesto a chupar a un gay?
Erick: nada, brother ¿por qué?
Bree: nada, es que... me tienes mal
Erick: ¿si? ¿Por qué?
Bree: perdón por lo que voy a decir, pero me inquieta verte la entrepierna
Erick miró a la puerta y se sentó en el sofá, se acomodó la verga a un lado y entonces le pregunté si podía mostrarle un video haciéndole sexo oral a un tipo. Ahí lo puse a ver el video donde le chupo la verga al marido de mi tía. En un momento de alta tensión sexual le dije
Bree: ¿puedo tocar?
Erick: ¿pero aquí?
Bree: sí, quédate ahí
Entonces me agaché. La posición del sofá donde se había sentado daba la espalda a la calle, así que pasé mi mano derecha por encima de su bulto. Cuan agradable fue mi sorpresa cuando me di cuenta que no tenía ropa interior.
Su verga es gruesa, blanca, el glande rosado, una verga jugosa y la saqué del todo, olí su verga y sus bolas, él tenía sus manos reposando en el sofá mientras me miraba sin decir nada y a ratos volteaba.
No me cabía en la boca completa, pero yo seguía intentándolo. Me levanté y me dirigí hacia mi cuarto, desde allá lo llamé y él llegó con la verga afuera. Lo senté en cama mientras él veía porno, y otro escuchaba los gemidos de una actriz porno y verlo ahí piernas abiertas con ese miembro duro me hacía dilatar el ano.
Cuando pude meterme toda esa verga a la boca, él me quedó mirando como impresionado y me agarró por el pelo, se puso en pie y me dio duro por la garganta, recuerdo que quise vomitar, me limpié y seguí chupando. De un momento a otro me puso de espalda, subí mis rodillas borde cama y ese hombre me daba unos brochazos deliciosos.
Casi me dejo penetrar a pelo (sin protección) pero me levanté y busqué el único condón que me quedaba.
No tenía lubricantes así que usé crema para lubricar. Cuando él intentó penetrante, así, sin avisar, sentí un corrientazo en el ano. Inmediatamente me puse de lado y suspendió por un momento, volví a lubricarme, esta vez con saliva, pero se rompió el condón 🤦🏻♂️
Le quité el condón y seguí chupando
Erick: ¡Hazme llegar!
Aumenté la succión mientras bajaba su jean hasta lo suyo tobillos y acariciando suavemente sus muslos y su tatuaje del rostro de la hija. Sacó su verga de mi boca mientras se agitaba la verga y me halaba el pelo, me hizo señas que me volteara y eyaculó en mis nalgas.
Cierro los ojos y me parece estar sintiendo el semen caliente en mis nalgas. Escuché su suspiro profundo y ahí estaba quieto, con un hilo de semen a punto de caer, la bermuda abajo su esqueleto encogido hasta la mirad del abdomen sudando.
Me levanté a buscar paños húmedos y lo limpié. Se fue al baño y cuando salió preguntó qué horas eran. YA eran casi las 02:30P.M.
No me dijo nada al respecto, le acompañé a tomar el bus y lo sentí algo incómodo. Lastimosamente no pude sentirlo dentro de mí, pero el condon no colaboró.
De regreso a casa yo venía sonriendo porque no podía creer lo que había pasado.
Luego me daba pena hasta vergüenza mirar sus estados, ya que en realidad yo nunca estuve interesado en tatuarme, pero esa táctica sí me funcionó.
De él volví a saber que viajó a MEdellin y allá le va mejor, hubiese querido poder documentar al menos una foto de ese vergón, pero al menos pude detallarles lo que sucedió en aquel entonces.
A uds, gracias por estos minutos que destinaron para leerme.
Con cariño,
Bree
martes, 15 de septiembre de 2020
Cabinas de Bellas Artes
Antes de empezar este corto relato, les ofrezco disculpas a mis fieles lectores quienes cada domingo en mi ausencia , entraban al blog y no encontraban material escrito. Suelo tomarme un tiempo y respiro de todo, incluyendo de este espacio que es para ustedes. Muchas gracias por comprender y aquí les va un relato que tengo preparado hace tiempo, a pesar de no ser domingo (día de publicar relato) ¡Aquí vamos!
Hace algunos años estudié en la escuela Bellas Artes de Barranquilla y allí viví muchas experiencias inolvidables, cómo esta que les voy a contar.
Los que conocen la facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico me darán la razón que en ese lugar se respira, aparte de nostalgia, al ser un edificio bastante antiguo y deteriorado, una “libertad” sin igual.
Los chicos y chicas que allí estudian expresan arte con sus manos, sus instrumentos, sus puestas en escena y con su cuerpo. Es muy visto ver hippies buena onda que fuman marihuana en los cubículos donde se practica instrumentos de viento.
Tenía una compañera que estudiaba arte dramático y era novia de Matías, un cubano de estatura baja, brazos y cuerpo marcado. No es Matías un chico guapo, pero ¿qué músico no se ve atractivo así sea feo? Aparte Matías tiene una personalidad arrolladora, bastante típico de la gente de su isla.
Recuerdo que él siempre lucía short con tennis y camisillas tipo esqueleto o sudadera con camisilla y un sombrerito con su estuche de trompeta para todo lado, un caminado imponente que irradiaba testosterona en cada paso que daba, ¡ay! verlo todo crecidito con su trompeta me cortaba la respiración, pero lo que más me cortaba la respiración era ver que siempre se le marcaba su bulto, sobretodo cuando se encontraba con la novia y la besaba delante quien fuera, allí se notaba más su reacción.
Matías y yo no éramos amigos pero nos caíamos bien, compartí varios momentos en los que él estaba presente. Una tarde que me cancelaron una clase, decidí quedarme parchando con algunos conocidos, pero me aburrí de estar con ellos y di una vuelta por el patio, justo donde estaban los cubículos para ejecutar instrumentos de viento, llegué hasta uno de esos cubículos de dónde provenía un sonido de trompeta interpretando un son cubano. Yo sabía que el único que en Bellas Artes hacía sonar la trompeta así, no podía ser más nadie que Matías.
Empujé la puerta y estaba Matías echado al piso en la alfombra ejecutando con los ojos cerrados, hasta ese momento, porque al sentir que había abierto la puerta los abrió dijo “chico, pásale” y siguió ejecutando la trompeta.
Charlamos un rato sobre música cubana, la preferida de mi abuelo y de allí empezó un trato más seguido entre nosotros.
Yo no paraba de mirar sus brazos sudados y su entrepierna cuando él estaba concentrado leyendo su partitura. Una tarde fui hacia ese cubículo donde me dijo que iba a estar , yo llegué un poco tarde y pensé ya no estaba porque no escuchaba sonido de trompeta, sin embargo me devolví, empujé la puerta y me sorprendí al ver a una chica haciéndole sexo oral a Matías, ¡Dios! Lo que vi fue... ufff, la verga de Matías saliendo de la boca de una marihuanerita de arte dramático. Cerré la puerta y me fui.
Cuando iba rumbo a mi casa me llegó un mensaje de texto que decía “¿dónde estás? ¡? Tenemos que hablar!” Yo le respondí con un “todo bien, no vi nada jajaja”
Un día que nos cruzamos en los pasillos de Bellas Artes, se dirigió a mí todo sonriente y me echó una mano en mi hombro, le dije nuevamente “tranquilo, brother, yo no vi nada, así que no diré nada.” Él me dijo “no espero menos de ti, pero tú sabes...” me dijo que si no tenía nada que hacer lo acompañara al cubículo para que lo grabara en video ejecutando trompeta, yo tenía una clase pero me fui con él para el cubículo.
Mientras sacaba la trompeta del estuche lo limpiaba dijo:
Matías: la vida hay que gozarla, porque este mundo se está acabando y por eso no hay que perdonársela a ninguna [risas]
Bree: [risas] veo que la tienes clara
Matías: vea, cuando usted tenga el papayazo, como dicen aquí, aprovéchelo... la nena esta andaba atrás y mira no más, le di su tetero
Bree: eso me pude dar cuenta [risas] y qué tetero!
Matías: ¿ehhhh?
Bree: [risaa] pues muy concentrada la vi, por cierto, uno te ve ahí todo chiquito y con eso puedes matar a la que sea
Matías: es normal, bro, solo que esta me salió chupona y eso hay que aprovecharlo porque a muchas pareciera que no les gusta, a Karina (su entonces novia) no le gusta mucho.
Cuando escuché decir eso sentí que ese era mi momento para brillar y dije...
Bree: sí, pero es apenas entendible
Matías: ¿qué cosa?
Bree: pues que algunas mujeres no les guste hacer sexo oral, así no lo hayan hecho
Matías: eso digo, bro, muchas dicen que no les gusta pero no han probado
Bree: ¿qué tal lo hace la pelada esa?
Matías: tiene talento para la trompeta [risas] podría ser mejor
Bree: tendría que tomar clases de un gay para que perfeccione
Matías: ¡¿CÓMO?!
Bree: [risas] es cierto, no hay mejor sexo oral que una mujer pueda recibir que no sea de otra mujer, lo mismo pasa con los hombres, lo sabe gais lo hacen mejor que las mujeres porque conocen perfectamente cada parte y dónde está el punto que más excita
Matías: ven acá, ¿tú eres marica o te ha mamado el palo un marica?
Bree: [risas] ya vengo, voy al baño
Yo soy así, mato al tigre y luego me asusto con el pellejo, tuve ese impulso de comentarle sobre el sexo oral gay 🙊
Volví al cubículo y él ya estaba calentando.
Matías: bro, ¿tienes lista la cámara? Grábame cuando te diga ¿va?
Así lo hice, grabé su recital de ensayo y me fui a otra clase.
Siendo casi las 06:00 P.M. recibí un mensaje de texto de Matías que decía “¿estás aquí en Bellas Artes todavía?” Yo estaba comiendo fritos con unos amigos cerca de allí en una frutera y le respondí que sí. Era increíble cómo ese hombre me hablaba y yo corría de una, me despedí de mis amigos y volví a Bellas Artes, me dijo que estaba en el cubículo y hasta allá me fui.
Me pidió el favor que le tomara unas fotos y un último video que debía enviar por correo.
Cuando ya terminó de ensayar y mientras guardaba la trompeta en el estuche retomó el tema preguntando
Matías: ¿ahora sí me vas a responder?
Bree: ¿qué cosa?
Matías: no te hagas el loco, la pregunta que te hice hace rato, ¿eres maricón?
No le dije que sí, pero tampoco que no. Sin embargo retomé el tema diciendo que yo estaba seguro que un hombre iba a recibir el mejor sexo oral por parte de otro hombre
Matías: ¿si?
Su mirada cambió inmediatamente y miró fijamente la puerta, mientras se agarró el bulto, marcándoselo con las manos
Matías: ¡asegura bien la puerta!
Yo le hice caso y en ese momento me latía el corazón a mil.
Cuando de repente... me dice Matías con su acento cubano “¿qué tú piensas de esto?” Y SUAS, me mostró ese invertebrado dormido que ya se veía largo. Yo no supe qué decir, solo me reía cual tonto, porque no esperaba esa reacción de Matías.
Bree: pues... creo que eso debe hacer mucho daño, bro
Matías se dirigió a la puerta y la ajustó con su espalda, quedándose frente de mi y yo ahí echado en la alfombra mirando su verga hermosa 🙊
Sentí que era el momento y sin más palabras, porque el silencio ya daba apertura a lo que querían , decidí tocársela, la halé y la miré mucho, olía a orín, pero no me importó y le chupé las bolas mientras le bajaba la sudadera hasta las rodillas y afirmaba mis manos en su sudadera para sostenerme y seguir mamamando.
Por más que trate de describirles cómo se veía su rostro de impresionado mientras yo parecía ternero huérfano , creo que no lograré describir lo rico que se veía atento a mi chupada. FUe la primera vez que la garganta me dolió al chupar verga, lo más delicioso fue ver cómo eyaculó y dejó esa leche en la alfombra. Me dijo “Wow, nunca me habían hecho llegar a punta de chupones.”
Me preguntó si tenía papel para limpiar la alfombra y saqué un cuaderno para intentar ocultar la evidencia.
No fue la única vez que le mamé la verga al cubano, a veces iba a su casa donde vivía con roomates y se lo mamaba mientras fumaba él marihuana. No pasó de ahí, hubiese querido ser penetrado por ese hombre, pero inolvidable su entrepierna.
–Fin–
¡Gracias por tu visita!
CON cariño,
Bree
domingo, 9 de agosto de 2020
Me acosté con un sicario
De todas las aventuras sexuales que he tenido, pocas son las veces que he logrado saber a profundidad de los hombres con los que me he acostado. Con el tiempo me he enterado, incluso, de sus ocupaciones y hoy vengo a relatarles un corto relato sobre Alain, el sicario.
Transcurría el mes de agosto de 2018 cuando una mañana de domingo recibí un mensaje por WhatsApp de un número desconocido con un mal escrito saludo que decía “ola.”
Para aquel entonces empezaba a poner en práctica mi metodología de cazar curiosos por medio de mensajes sugestivos que dejaba en lugares estratégicos donde había afluencia de hombres. Lo que apenas leen mi blog deben saber que anteriormente escribía en unos papelitos y de esa manera me contactaron muchos hombres con los cuales estuve y resultó bastante efectivo.
Cuando respondí aquel saludo con un “¿Quién es?” me respondieron con una foto del papelito que había dejado en una cancha de fútbol, dicho mensaje decía: “Quieres que te ordeñe con mi boca y/o mi culo? Absoluta discreción, llámame.” Y obvio escribía el número de celular que utilizaba para esto.
Bree: Ahhh... claro, ¿donde lo encontraste?
Alain: me lo encontré en un poste que hay por el parque
Bree: [risas] ¿hace cuánto lo encontraste?
Alain: no me acuerdo porque yo lo tenía guardado en la billetera y ahora lo volví a ver.
Recuerdo que fue muy directo al preguntar si ese mensaje era cierto y si podía llegar, le dije que sí, aprovechando que estaba solo en casa. Así que rápidamente me hice un lavado anal, le envié ubicación y en treinta minutos ya estaba en casa.
Al abrir la puerta no dijo nada, lo hice pasar y miraba toda mi casa como desconfiado, de entrada no sé qué sentí primero, si miedo o excitación porque eso sí, la testosterona salta a la vista, tenía aspecto de gañán, ordinario y una mirada de pervertido, eso ya es suficiente para mí. Un amigo heterosexual me pregunta porqué razón me gustan tanto ese prototipo de hombre si yo soy tan “culto.” —A mi me gusta lo básico— es lo que le respondo.
Bree: disculpa, ¿cómo te puedo llamar?
Alain: me llamo Jose (con el tiempo me enteré que en realidad se llama Alain, porque lo encontré su perfil en Facebook)
Bree: Ok, Jose... espérame un momento aquí y cuando te llame sigues a la habitación, me voy a vestir con lencería
Alain: ah bueno
Así que rápidamente me puse un trozo de tela que usaba como un top [risas] algo parecido a una blusa y un hilo dental con medias liguero. Ahí fue cuando lo llamé y él pasó... sentí sus pasos mientras yo estaba en cuatro esperando que procediera. Como sentí que estaba algo tensionado, volteé y lo vi mirando hasta el techo de mi habitación y fijándose hasta en los rincones
Alain: ¡vamos para otro cuarto!
Bree: ¡¿QUE?! bueno, vamos para la habitación de al lado (o sea, la de mis padres)
Sí, ya sé que estarán diciendo que no respeto el lecho de mis padres al meter a otro hombre en esa cama, pero bueno, cuando hay un macho dispuesto hay que aprovechar. Yo necesitaba darle confianza porque seguramente pensó que yo tenía cámara oculta.
Se bajó la cremallera del jean y dejó al descubierto su bóxer color verde biche, yo me subí a la cama cual perra y él me puso a oler su miembro por encima del bóxer, mientras él seguía viendo para todo lado, pero por un momento se concentró cuando saqué su miembro viril por un lado del bóxer y empecé a chupar esa verga gruesa con una peca en el prepucio.
Me llevé las bolas a la boca y me entusiasmé chupando como me gusta hacerlo. Le bajé el jean hasta las rodillas y me detuvo para sentarse en la cama... yo de atrevido le volví a bajar los pantalones y esta vez se dejó bajar los pantalones para abrir bien sus piernas. Tiene unos muslos hermosos y bien formados.
Alain: ¿tienes condón?
Bree: sí...
—te la quiero meter— me dijo susurrado
Fui por un un condón y se lo puse, pretendía penetrarne a palo seco pero me dolía y le dije que lo hiciera con cuidado, ya que había sentido calambre anal. Alain se afanó y por lo ansioso que estaba en penetrarme, se le rompió el preservativo y por mala suerte tenía un solo preservativo.
Sin embargo, empiné mis nalguitas mientras me puse a seguir chupando su verga y él introdujo dos dedos por mi ano. Así lo hice eyacular. Inmediatamente se levantó como asqueado de verse sucio de su mismo semen... yo le limpié con papel higiénico, él subió su pantalón
Alain: hey, no me escribas, cualquier vaina deja que yo sea el que te escriba
Bree: no te preocupes, ‘Jose’
Afortunadamente ese mismo día, unos minutos después de irse Alain, me contactó un chico que acostumbraba venir a casa cuando estaba solo y me penetró rico, ya que yo había quedado iniciado.
Pasaron muchos días y una tarde lluviosa recibí un mensaje de WhatsApp de Alain donde me saludaba diciendo...
Alain: hey, chúpame la mondá, ¿puedo llegar?
Bree: noooo, tú sabes que yo no vivo solo, no se puede ahora lamentablemente 😐
Alain: ¿y si vienes? Yo estoy solo
Bree: ¿será?
Alain: habla claro y dime enseguida :sí o no
Le pregunté su ubicación y la verdad no estaba tan lejos, me convenció a pesar que había llovido y que no lo conocía suficiente. Sólo me hice un enema, me puse medias ligueros debajo de mi sudadera e hilo.
25 minutos después llegué a su casa, toqué la puerta de la humilde casa, entonces un anciano se asomó en la casa de al lado
Bree: disculpe, ¿usted sabe si hay alguien aquí?
Anciano chismoso: sí, él siempre está ahí...
Terminando de hablar aquel hombre, Alain medio abrió la puerta y ahí lo vi en bóxer, un interior color rojo algo roto y se le veia el bulto soplado.
La primera impresión fue la típica casa desordenada de un hombre que vive solo, no había muebles, las paredes rayadas con versículos de la Biblia en tiza, una penca de sábila detrás de la puerta y un olor profundo a marihuana.
Me llevó a su cuarto y se acostó en medio de ropa que navegaba en su colchón, la Tv estaba encendida viendo aquel programa unitario llamado Tu Voz Estéreo. Yo no sabía si sentarme, si ponerme a mamar verga inmediatamente o ponerme a limpiar todo 😅 pero bueno, él estaba esperando que yo iniciara , solo veía su celular y se alcanzaba a escuchar unos gemidos, o sea, estaba viendo porno
Alain: ¿trajiste la pantaleta y las medias de puta?
Bree: sí, aquí la traigo...
Esta vez llevé una malla puesta y cuando él me vio en malla le cambió la mirada, me puso a chupar, me intentaba asfixiar con su verga, le gustaba verme con los ojos llorosos y reteniendo la verga en mi garganta. De repente... irrumpió y se levantó afanado, abrió un cajón de una mesa de noche y sacó una caja de fósforos, encendió un cigarro de marihuana y volvió a la cama para continuar...
Cuando retomé la verga continué mamando sus bolas y sus gemidos eran excitantes, me decía que se sentía rico que le chupara los testículos.
Al rato volvió a levantarse buscando algo que al parecer no hallaba, revisaba por todo lado hasta que tomó una veladora y encendió la veladora en un altar improvisado que tenía en un rincón, luego se acercó a otro rincón y encendió otra veladora y sacó una bala que puso al lado de la veladora encendida a la Virgen 🙊
El detalle de la bala al lado de la veladora me inquietó, pero él vivió a la cama, echó El colchón al piso y su rostro ya se veía como tranquilo, porque previo a encender esos dos altares ahí se veía inquieto. Quise concentrarme y lo logré cuando sentí su dedo frotar mi ano con ganas, me permitió subir hasta sus hermosos pectorales y le chupé los pectorales, era delicioso verlo retorcerse cuando chupaba sus pezones, mientras lo masturbaba
Alain: ¡TE QUIERO CLAVAR! ¿trajiste condón?
Bree: ¡sí, papi!
Puse el condon, me apliqué suficiente lubricación y me senté de espaldas para ir dándome solito en esa verga, él presionaba mi cintura para encajar su verga en mi culo. Cuando ya entró toda, me agarró más fuerte por la cintura y me puso de lado, mi cara quedó viendo uno de esos altares y hasta una oración escrita lo más de particular, porque era de “protección” era de apología al sicariato 🙊 cerré mis ojos y sentía esa verga gruesa entrar suave hasta el fondo.
Me acomodé levantando el culo y ahí ese hombre me agarró más fuerte, embistiéndome con fuerza, sus bolas salpicaban en mis nalgas, rompió mi malla por un lado y me puso en cuatro para seguir penetrándome, sentía todo su peso en mi espalda, así me tenía sometido aguantando verga. Su cabeza reposó en mi hombro derecho y soltó un suspiro eyaculando.
Yo sentía la descarga dentro de mi culo, saqué esa verga de mi culo y aún palpitaba con ese preservativo puesto y lleno de leche. Se puso una mano en el rostro y quedó rendido. Inmediatamente me vestí y salí lo más rápido posible de ahí.
Mientras yo me terminaba de vestir dijo “NOJODA, tronco de polvo.” Ya sabes, calladito.
Solo asentí, él se levantó del colchón, se cubrió con una toalla y me abrió la puerta mientras chocó su puño con el mío 🤜 🤛🏻
Después de eso volvimos a estar juntos un par de veces y la última vez me confesó bajo los efectos de la marihuana que era sicario, debo confesar que me sentí un poco atemorizado al saberlo, pero ya lo sospechaba, lo único que hice fue reaccionar aparentemente tranquilo y le dije que su secreto estaba seguro conmigo. Lo más chistoso fue que me dijo “ya sabes, si alguna vez necesitas bajar un muñeco, me avisas, todo bien, valecita... si alguien te asara, le damos piso.”
Yo como —je, je muchas gracias, pero dejo todo en manos de Dios—
Fuera de eso, no puedo negar que ese hombre es una fiera en la cama, de esos que todo pasivo necesita.
—FIN—
¡Muchas gracias por tu visita!
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Bree
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